Joel-Peter Witkin.

2012.04.18

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA MAN: http://www.revistaman.es/

ESCRITO POR JAVIER CASADO.

Texto extraído en Abril de 2012. Es por contextualizar la entrevista.

Crea imágenes muy inquietantes con modelos poco habituales: gente con deformidades físicas, enanos, transexuales, aficionados al sadomaso y, lo que más jaleo provoca, cadáveres o partes de ellos.

>Nació en Nueva York en 1939>Fue fotógrafo militar entre 1961 y 1964>Solo utiliza métodos de la fotografía tradicional>Se declara católico.

Joel-Peter Witkin tiene seis años sale de casa con su madre y su hermano gemelo Joreome para ir a misa. Brutalmente, tres coches cargados con otras tantas familias chocan enfrente de ellos y una niña resulta decapitada. Su cabeza rueda por la calle hasta los pies de Joel-Peter, que en vez de salir corriendo se agacha para tocarla e intenta hablarle, pero alguien le agarra y se lo lleva de allí. Estamos en Brooklyn y Estados Unidos acaba de despachar la II guerra mundial soltando dos bombas atómicas sobre Japón.

Ese niño se ha convertido en un autor clásico de la fotografía del siglo XX, que sigue sorprendiendo en el XXI con el romanticismo macabro y fascinante de sus obras. Su obra puede verse ahora en París, en una muestra que recoge la Biblioteca Nacional de Francia hasta el 1 de julio. Hablamos con el autor cuando está en su casa en Nuevo México, positivando día y noche las imágenes para la exposición. Soy uno de los pocos fotógrafos que hace sus propias impresiones”, dice.

El título de su exposición en París es Cielo o infierno. ¿De eso se trata su obra? Precisamente. Cualquiera que merezca la consideración de artista es alguien que se interesa, se implica y quiere contribuir a mejorar el mundo. Ahí donde nosotros y nuestro trabajo habitamos, entre el cielo y el infierno.

Dice que su visión de la fotografía se debe al accidente de coche que vio de niño. ¿Usted y su obra habrían sido distintos sin aquello? Nuestras vidas y nuestros espíritus están formados por experiencias significativas, buenas o malas. Ese incidente, incluso siendo un niño, podría verme convertido en una persona insensible. En lugar de eso, me mostró lo frágil que es la vida.

Sus fotos son demasiado perturbadoras para mucha gente. ¿A usted que le altera? Ver lo egoísta y odiosa que es la gente entre sí. Tristemente, esa es nuestra historia y de eso es lo que siempre ha tratado mi obra. Sin embargo, no hay desesperanza en mis fotografías porque creo en la bondad del ser humano, no creo que seamos malos. Si hay gente que se siente de esa manera conmigo es porque no entienden qué es la normalidad.

¿Por qué usa cadáveres como modelos? Fotografío la muerte porque es parte de la vida. Todos tenemos que morir. Lo que cuenta es lo que conseguimos hacer en vida.

¿Y por qué le interesan las personas con anomalías físicas? Retrato gente poco corriente porque todos somos iguales. De esa manera, lo que hago es celebrar  la diferencia entre los seres humanos.

Sus fotografías muestran muerte y dolor, dos cosas que queríamos eliminar de nuestra vida pero que son intrínsecas a ella. ¿Como podemos asumir eso? No puedes conocer la alegría sin conocer el dolor. Ni la paz sin el peligro. La mayoría de la gente es cobardemente escapista. Así ha sido siempre la historia de la humanidad.

¿Cuál es su relación con el sadomasoquismo? Usted ha fotografiado muchas escenas sobre estas prácticas. Yo retrato la vida en todas sus formas. El  sadomasoquismo es una forma de amor confundido, de emoción infantil e inmadura. Eso es lo que quiero mostrar.

Dice que el humor es nuestra mejor arma para sobrevivir. ¿Hay algo de eso en su obra? Estar vivo significa tener que lidiar con toda clase de emociones. ¡Sin sentido del humor todos estaríamos psicóticos! En mi obra, aparece cuando el tema refleja humor o ironía.

Algunos le acusan de ser un pervertido. No todo el mundo puede ver.

En España hubo católicos que reaccionaron a una exposición suya en 1988 acusándole de blasfemo. ¿cómo lleva eso de ser un incomprendido? Mi intención es poner mi propia visión en lo que hago. Soy una persona religiosa y de ninguna manera distorsiono o tergiverso mi fe ni las imágenes que creo a través de ella.

El catolicismo está llenas de imágenes violentas y macabras. ¿Por qué cree que les molestan sus fotos? Ser católico, desde el principio hasta hoy, siempre ha significado comportarse de forma correcta, vivir tu fe incluso si eso significa que puedas morir por ella. El problema es que hoy hay mucha gente que no es lo suficientemente fuerte para hacer lo que correcto.

En el mundo del arte y del espectáculo siempre ha sido gente que ha usado la provocación para conseguir fama o dinero. ¿Porqué diría que no es su caso? Mi trabajo se basa en la honestidad de las imágenes que construyo. Yo estoy en el negocio del espectáculo del arte. Donde estoy  es en la lucha para mostrar la verdad en la forma que yo la veo.

El diseñador Alexandre McQueen se inspiró en una de sus obras, Sanitarium, para uno de sus desfiles. ¿Le interesa la moda? Es algo que siempre ha estado entre nosotros, desde los tiempos primitivos hasta hoy. Pero en nuestros tiempos lo que manda es el dinero. Sí, hay buenos diseñadores, pero todos ellos están comprometidos por la codicia del negocio de la moda.

Tiene un hermano gemelo, Jerome, que también es artista, aunque él se dedica a la pintura. ¿Porqué usted eligió la fotografía? Yo creo que la providencia nos dota de habilidades para cambiar la vida a mejor. Mi hermano recibió el don de pintar y yo el de hacer fotografías indelebles, significativas y bellas.

¿A qué fotógrafos admira usted? Hay muchos cuyo trabajo me fascina, especialmente la fotografía histórica. He conocido a Weegee, Diane Arbus y Aaron Siskind, tres artistas que han sido una gran influencia para mí.

¿Y el último que le ha interesado? Walker Evans. Su obra es un regalo para la humanidad.

En su caso, después de medio siglo de carrera, ¿cuál cree que ha sido su contribución al arte? La honestidad y valentía de mi obra.

¿Y qué le queda por hacer? Yo sigo dibujando bocetos de mis ideas constantemente. después elijo entre ellas la que convertiré en imagen fotográfica. Así es como empieza mi trabajo. Mi esperanza es que siempre pueda transferir mi conciencia, mi espíritu, a las fotografías.

 

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