La fotografía como expresión de sí misma.

2012.07.28

TEXTO LITERAL DE LA COLECCIÓN “TODO SOBRE LA FOTOGRAFÍA & VIDEO DIGITAL”, VOLUMEN 12 “LA FOTOGRAFÍA CALLEJERA Y LA FOTOGRAFÍA DE PAISAJE” DEL PERIÓDICO EL MUNDO: http://www.elmundo.es/

A veces se tiende a entender la fotografía desde un punto de vista instrumental: la fotografía que “sirve” para documentar un acontecimiento o que “sirve” para apropiarse de un recuerdo. En realidad, a menudo olvidamos que la fotografía es ante todo una expresión de lo que cada uno tiene “dentro”. El sujeto, quienquiera que sea, no es más que el pretexto de la comunicación. Una comunicación que no tiene que ver con la existencia física o el aspecto exterior de los elementos representados, sino que se manifiesta y se articula a dos niveles distintos, ambos importantes.

SENTIR, FILTRAR E INTERPRETAR. Por un lado, la fotografía pone en evidencia lo que el fotógrafo “siente” respecto a ese sujeto: cómo lo ha interiorizado y “filtrado” a través de su visión del mundo. De este modo el fotógrafo le ofrece al espectador una “propuesta de lectura” invitando a este último a hacerla suya, reinterpretándola a su vez a través de las experiencias vividas y las emociones propias.

↓ Fotografía “Rojo” de Paula Juan Altemir.

ESTILO PERSONAL. Por otro lado, debemos tener en cuenta el “estilo”, es decir, la manera en la que el fotógrafo ha sabido doblegar a sus existencias expresivas el “leguaje” de la fotografía para estructurar un mensaje propio y original. Si lo pensamos detenidamente, cuando se visita una exposición de fotografía, lo que resulta realmente interesante no es que el fotógrafo haya fotografiado personas, a esos elefantes y a esas montañas. En otras palabras, lo que nos atrapa es una manera de contar las cosas, su estilo, o sea el modo en que ha sabido doblegar el código de la comunicación a favor de sus exigencias expresivas.

A través de la obra del artista el código habla de sí mismo y de sus posibilidades expresivas. Lejos de ser la simple representación de un objeto real, la obra se transforma en un discurso sobre la fotografía en si misma, entendida ya en su naturaleza de forma de arte y de comunicación.

DE LA INSPIRACIÓN A LA PREVISUALIZACIÓN. Cada fotógrafo, antes o después, alcanza un estilo personal propio. Este se forma en un primer momento a través de la inspiración (y no de la imitación) que puede derivar de la atenta lectura de las obras de los maestros. Y la imagen final. Una operación mental que implica inteligencia y emocionalidad y que se desarrolla bastante antes de empuñar la cámara fotográfica.

 

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