Grace vive. Musa de los 80’s.

2012.08.11

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA VOUE ESPAÑA: http://www.vogue.es/

ESCRITO POPOR VICENTE GALLART.

«Algunos pensaban que estaba muerta», admite Grace Jones. Hoy protagoniza festivales y hasta inspira nuestros editoriales de moda; la reina de la provocación ha vuelto. Foto principal de David Bailey.

Siendo estos tiempo en los que artistas como Lady Gaga se erigen en supuestos iconos de la modernidad y acaban como pasto de los politonos, reunir tributo a una mujer que fue y sigue siendo más que un icono resulta, ante todo, un honor. He escrito líneas sobre iconos de la moda y, habitualmente, he aconsejado que, para saber si una mujer conseguía esta condición, lo mejor era despojarla de su apellido y enfrentarla a la peligrosa fama sólo con su nombre. La fórmula no la inventé yo, lo hizo con mucho acierto Terenci Moix. Pero resulta que con Grace jones (jamaicana criada bajo las bolas de discotecas neoyorquinas y las sesiones de moda parisinas) la regla no funciona porque, cuando decimos Grace, se impone una tal Kelly. Ironías de la vida que no perjudican a nuestra protagonista, porque la Jones es más que un icono, insisto. ¿Como? Siendo única hasta las últimas consecuencias y, contra todo pronóstico, perdurando de este modo hasta la actualidad. Ella misma describe su singularidad con rotunda convicción: «Es imposible meterse en una caja porque siempre estaré fuera de ella. Y da igual que pasen 10, 15 ó 20 años, porque mi música y yo siempre estaremos en el mismo lugar; fuera de la caja». Han pasado 19 desde que publicara su último trabajo musical (el único desafortunado en una carrera plagada de inspiradores álbunes) pero, a finales del pasado año, llegó el tan esperado Hurricane y buenas críticas comenzaron a lloverle como antaño. Unos meses antes, la cantante ya había realizado un dramático retorno a la escena durante el festival Meltdown en el Royal Festival Hall de Londres, invitada por unos organizadores muy devotos, los Massive Attack: «Algunos pensaban que estaba muerta. Y decidí aparecer para demostrar que no era así». A partir de este momento, y de nuevo frente al spotlight mediático, los intentos por provocar a una auténtica reina de la provocación han recibido siempre repuestas devastadoras. ¿Algo que decir sobre la década de los 90 en la que estuvo missing? «Me convertí en underground, ¿algún problema?». ¿Algo sobre la cocaína consumida en Studio 54? «A mí no me iba. Estoy acelerada por naturaleza. Prefería patinar en la pista y tomar unas pastillas que ya no existen… para saber sobre ellas habría que preguntarles al FBI». ¿Y sobre sus años de modelo compartiendo apartamento con Jerry Hall? «Una época muy girl power. Salíamos, nos disfrazábamos». ¿Se disfrazaban? «Sí, o salía medio desnuda con purpurina sobre el cuerpo y un collar de huesos o gorra de béisbol. Me liberaba de este modo, aunque otros lo llamen exhibicionismo»

 MÁS QUE UN ICONO. La cantante, actriz y modelo inmortalizada por el objetivo de David Bailey.

Más que legendario es el mito que rodea el carácter de una mujer considerada por los hombres, según una encuesta publicada en una conocida revista masculina, como la que más les asustaba, junto a nombres como Hillary Clinton, Ru Paul y la gran vencedora… la madre de la mayoría de ellos. Grace tiene «el honor» de formar parte del top ten de momentos televisivos polémicos en Gran Bretaña gracias al abofeteo en directo del presentador Russell Harty, porque éste le daba la espalda mientras entrevistaba a otro invitando; aunque también en la televisión chilena «la montó» cuando decidió comerse unas plantas que eran parte de una escenografía. ¡Ni Disneylandia se ha librado del huracán Grace Jones! En 1998 fue expulsada de este mágico reino por enseñar un pecho mientras actuaba. Ella no busca excusas ante el miedo que, se supone, produce: «Soy totalmente espontánea en el escenario. Puede que a veces asuste, pero hay que intentar descubrir mi lado más divertido». Lado que, sin duda, tiene; Jean-Paul Gaultier ha sido testigo: «La vi hace un mes, y no daba crédito. Fue uno de mejores conciertos de mi vida y el final me dejó sin habla, cuando estuvo moviendo lentamente un hula hoop rosa flúor durante los cinco minutos que duró su canción Slave to the Rhythm». Y es que un repaso de las reseñas que su gira ha recibido de a lo largo del año confirma que Grace Jones está en plena forma.

Pero no sólo los festivales reclaman su hipnótica presencia; también la pasarela del próximo otoño-invierno le ha rendido tributo. ¿El ejemplo más claro? Marc Jacobs. Ver aparecer en su desfile para Louis Vuitton a la modelo Rose Cordero con un abrigo rojo armado very Montana y su peinado estilo Grace Jones en la película Panorama para matar es un estupendo homenaje al estilo de una mujer, ya desde sus actuaciones en Studio 54, se presentó al mundo como la quinta esencia de lo andrógino. Esta ambigua imagen es, por ejemplo, lo que más atrae de ella a Stuart Vevers, creativo de Loewe, otra de las firmas que han apostado por los 80’s: «La portada de Nightclubbing sigue siendo increíble. Su sastrería, los hombros tan exagerados, el cigarrillo colgando de sus labios, la mirada. Este componente masculino tan poderoso es una referencia constante en mi trabajo creando la mujer Loewe». La pregunta en aquellos años era inevitable, ¿es un hombre o una mujer? Ron Galella, el paparazzi más famoso del club, así lo recuerda: «¡Grace era como un hombre vestido de mujer y viceversa! Pero otras veces no jugaba con la ambigüedad y simplemente quería dejar boquiabierto al personal con sus looks». ¿Alguna anécdota memorable al respecto? «Muchísimas. En 1978, en el club Le Farfalle la armó subida en una moto y rodeaba por go-go boys y personajes como Divine. En 1987, en la fiesta de fin de año de Roseland, apareció en el escenario subida a una falsa gigante de forma piramidal y con su busto pintado por Keith Haring. Y en 1992, celebrando su cumpleaños en Palladium, llevaba unos leggings negros, un bustier rígido dorado que acabó quitándose y una peluca rubia, y se hizo a Miss Dis-Grace. ¡Genial”». Sin embargo, para Ron, su Grace favorita siempre será la recién llegada que conoció la Nochevieja de 1978: «Iba vestida sólo con un biquini plateado y unos tacones de aguja, y su performance fue explosiva, muy sexy».

Realmente fue el legendario director de arte Jean-Paul Goude, exmarido de Grace y padre de su hijo músico Paulo, quien creó la imagen más perturbadora de la artista, portada de su increíble trilogía en los ochenta (Warm Leatherette, Nightclubbing y Living my life). Después llegaron los noventas y miss Jones se retiró a disfrutar de la jet set, actuando sólo en eventos de firmas como Cartier o amenizando fastuosas fiestas privadas organizadas por adinerados marchantes de arte venecianos. Justo a finales de esta década conoció al diseñador de sombreros Philip Treacy; todo un flechazo: «Fue en 1998. Me llamaron de mi tienda y me dijeron que Grace intentaba probarse mi famoso sombrero con forma de barco. En cuanto llegué me dijo que se lo prestara para una sesión con Juergen Teller que tenía para el Dazed&Confused. ¡Yo le dije que era como una pieza de museo! Y ella me dijo que si tanto miedo tenía, que le acompañara. Lo hice y ya no hemos dejado de colaborar». Actualmente, Grace es capaz de lucir hasta 20 piezas firmadas por Treacy en un mismo concierto. ¿A alguien le quedan dudas sobre por qué es más que un icono? Treacy se atreve incluso a definirlo: «Es un icono de la moda irreverente e individual, con dos caras: una oscura y otro divertida. ¿Y como persona? por este orden: una artista, una gran colaboradora, una inspiración constante… ¡y una poderosa jamaicana!

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