August Sander. Del mirar con concepto.

2012.09.07
TEXTO LITERAL DE LA REVISTA FOTO: http://www.1arte.com/revistas.php?revista=19
ESCRITO POR LOLA GARRIDO.
August Sander ha pasado a la historia de ia fotografía por sus retratos psicológicos, por su manera de captar la realidad documentando retratos de gente corriente. Nacido en Herdorf de Sieg en 1876 al este de la ciudad de Colonia, hijo de un carpintero de minas ya desde pequeño demostró que poseía un innato sentido artístico, sus dibujos así lo demostraron. El azar de servir de guía a un fotógrafo que documentaba las minas hizo que su interés se desviase hacia esta nueva manifestación artística. Su familia aceptará que siga estudios de fotografía y un pariente con fortuna se encargará de pagárselos.
Los retratos que acumula a lo largo de su vida no son sino la historia de una nación y sus hombres. Desde la simplicidad los retratos que toma Sander se vuelven tan complejos que aún hoy tratamos en vano de averiguar la manera tan profunda de mirar que poseía que, posiblemente le venía de su antiguo oficio de minero, y de introducirse en las profundidades de la tierra para encontrar aquello que no se ve desde la superficie.
 En 1918 los alemanes acaban de Perder la guerra y Sander en su estudio de Colonia tiene largas colas esperando hacerse retratos para los carnés de identidad exigidos por las fuerzas de ocupación. Así, de esta manera tan prosaica, no tiene otro sistema que adaptarse a la ingente demanda y comienza a fotografiarlos en grupos para luego cortar individualmente. Acelerando el proceso puede dedicarse a preparar para lograr un trabajo de calidad.
 Fotografía “Jóvenes Agricultores”  de August Sander en 1914.
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Para conseguir sus retratos sabe que tiene que lograr la confianza del retratado y piensa como Goethe que no es sino en el corazón donde reside la esencia del hombre corriente. Jamás deformó a las personas para retratarlas, se limitaba a ser objetivo, a captarlos realmente tal y como eran porque consideraba que la fotografía, no es sino un espejo que refleja quiénes somos. Todo lo que conlleva a transformar al individuo para conseguir una bella toma es falso, insistía Sander.
Desde su estudio, Sander contactó con diversos artistas e intelectuales de su época y así llegó a tener relación con el pintor Frank Wilhelm Seiwert sobre las nuevas tendencias plásticas que tuvieron una gran influencia en el fotógrafo.
Sander tomó un retrato de un campesino y de acuerdo con las teorías adquiridas de estimular la realidad en los retratos utilizó un papel liso de superficie brillante para resaltar cada detalle, abandonando el efecto pictórico que le confería la goma bicromatada que le daba un toque Pictorialista.
 Abandonando lo que la mayoría de sus clientes buscaba, abandonó los retoques del negativo y se limitó a reproducir lo que su lente tomaba. La objetividad había entrado en su vida.
 Fotografía de August Sander en 1922.
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En ese momento, la clientela bajó y pudo dedicarse a su trabaio personal realizando lo que consideró una recopilación de seres humanos denominados por él “Gente del siglo XX”. Retrató agricultores y otros oficios para ir ampliando lo que él consideraba arquetipos que tenían una esencia humana inequívoca.
La obra de Sander es una de las más poderosas en la historia de la fotografía y todos los artistas alemanes posteriores están influenciados por él.
El editor Kurt Wolff, que fue uno de los primeros en darse cuenta de las posibilidades de editar libros de fotografías, se puso en contacto con Sander después de haber editado “El mundo es bello”, de Alfons Renger-Patzsch.
Propuso realizar una obra en la que se reprodujera retratos y se titulara “La cara de nuestros días”‘ El gran escritor Alfred Doblin, autor de la célebre “Berlín Alexanderplatz” se encargaría de escribir la introducción del libro. Doblin y Sander enseguida congeniaron y coincidieron en que la fotografía podía ser comparativa al igual que la historia. Doblin descubre que hay un grupo de fotógrafos que presentan la realidad como una verdad grande y universal.
Sin embargo, mientras la obra y el estilo de Sander se iba consolidando también comenzaron las persecuciones nazis que él las vivió en su propia casa. Su hijo, detenido varias veces, murió en uno de los interrogatorios de las SS.
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 Fotografía “Bauerngeneration” de August Sander en 1912.
Acabada la guerra se dedicó a ordenar y clasificar sus archivos y en la primera Photokina de Colonia presentó su primera gran exposición con gran éxito. Le concedieron la medalla honorífica de la ciudad y comprando parte de su obra sobre la ciudad de Colonia.
Steichen, en 1954 estaba preparando en el MoMa de Nueva York, la célebre exposición de “La familia de hombre” y cuando vino a Europa a seleccionar fotos le impresionó la obra de Sander por su falta de artificiosidad y además de seleccionar varias para la exposición, compró otras tantas para la colección del importante museo.
Desgraciadamente, la muerte de su mujer acaecida cuatro años más tarde, le sumerge en una profunda soledad y, retirado, decide recuperar parte de ese trabajo de retratos, pero las carpetas en las que están muchos de sus mejores obras han desaparecido confiscadas y así se ve impotente para acabar su trabajo como él desearía. Ya no es posible retratar como él quería. Quizás sin quererlo fue un cronista de la República de Weimar; esa época maldita entre la abdicación de Guillermo II y la ascensión de Hitler. Un momento de pasiones contradictorias de rasgos creativos importantísimos para todo el siglo, de efervescencia y aire enrarecido. Sander retrató a seres a los que desposeyó de identidad, eran retratos psicológicos y sociológicos de una época convulsa.
 

one comment

  1. […] de sus retratos, algunos de ellos un modelo de retrato psicológico entendiendolo a la manera de Sander, Nadar o Renger-Patzsch, en los que consigue retratar el alma importándole bien poco su estado. […]

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