Phil Stern. El cazador de divos.

2012.09.20

TEXTO LITERAL DE LA PUBLICACIÓN EL PAÍS SEMANAL: http://www.elpais.com/suple/eps/
ESCRITO POR LUCÍA MAGI.

Retrató con astucia la cara más espontánea  de la edad dorada de Hollywood. Sedujo con la cámara  a las estrellas.

El hombre que mató a Liberty Valance, John Wayne, soltó la máscara del intrépido vaquero y se dejó retratar en calzoncillos ceñidos y alpargatas durante unas vacaciones en Acapulco. O mientras apretaba, con ojos brillantes, la mano de su hija Toni vestida de esposa. James Dean, el rebelde sin causa, se escondió frente a su objetivo dentro del oscuro jersey. Anita Ekberg le abre la puerta de su piso, se tumba en el sofá, prepara un café y se sube el sujetador con la ingenua pretensión de cubrir el florido escote. Ellington, Duke por su proverbial elegancia, se deja sorprender mientras hace una mueca arreglándose el bigote. “Si hiera una lista de todos a los que retraté, la gente pensaría que soy un sobrado”, se ríe Phil Stern. Este fotógrafo estadounidense capturó en sus blancos y negros la época de oro de Hollywwod. Divos del cine y estrellas de jazz en los años cincuenta y sesenta. Aquel mundo, tan concentrado en salvar su apariencia centelleante, muestra en sus imágenes un lado oculto.

Sidney Poitier, Tony Curtis, Sammy Davis Jr. y Jack Lemmon en Goldwyn Studios.

Stern nació en 1919 en una familia de judíos rusos. Creció en Nueva York y con apenas 20 años ya trabajada como asistente de un fotógrafo. En 1941, la revista Friday, con la que colaboraba, lo envió a los Los Ángeles, donde empieza a recorrer las escenarios en búsqueda de actores y famosos. Cuando su país entra en guerra, se alista y se convierte en corresponsal desde el frente de la revista militar Stars and Sripes.

James Stewart durante el rodaje “El vuelo del fénix 1966″.

HABLA DESPACIO, PERO SIN PAUSAS. Arrastra una maleta con oxígeno. Phil Stern cuenta anécdotas  que saben a chistes o invenciones. La memoria no le falla; pocas veces se resiste a restituir un nombre: “¿Cómo se llamaba aquella actriz rubia y encantadora de los años veinte? ¡Ah sí! ¡Mary Pickford! [gran dama del cine mudo, amiga Chaplin, esposa de Douglas Fairbanks; con su mediación, Stern pudo robar imágenes en los estudios Goldwyn]”.
“Toda mi vida ejercí como freelance y la necesidad de dar de comer a mi mujer y a mis cuatro hijos me empujó a espabilarme”, dice quitando a su trabajo esa aura mitológica. Hasta los años noventa, Stern arrancó la máscara a aquel lustroso mundo de guapos, jóvenes y ricos. Con la mano y la piel del reportero de calle, con la misma sensibilidad con la que contó el desembarco de los Darby’s Rangers en Sicilia, ha disparado toda su vida. No hay mucho diferencia entre los ojos tristes de Marilyn en Los Ángeles de 1953 y el soldado con cara de niño sentado en la letrina diez años antes.
Con curiosidad y sin reverencias, capturó imágenes que, de alaguna manera, definen una época y sus personajes.

Sophia Loren, en el rodaje de “Arenas de muerte” (1957).

CONOCIÓ A JAMES DEAN el mismo año en que el joven actor murió corriendo con su Porsche. El encuentro tuvo alfgo de presagio. “Una bonita mañana de primavera de 1955 iba en coche por Sunset Boulevard. Paro en un semáforo. Cuando se pone verde, arranco. Llega una moto por la derecha a toda velocidad y la atropello. Salgo del coche desencajado. El joven se levanta sin problemas. Faltó esto [acerca el pulgar y el índice de la mano derecha] para que matara a James Deam“. Cuando pasó el susto, Stern llevó al actor a la cafetería donde iban todos los divos. “Tomamos café y tarta de manzana. Le propuse  ir a los estudios Goldwyn a una sesión de fotos con Sinatra. Como La Voz llegaba siempre cuando le daba la gana, mientras esperaba hice un par de fotos a James”. Esta imagen del joven inconformista, despeinado y fascinante, mirándole semiescondido en su jersey se transformó en icono de la juventud quemada. Pocos meses más tarde, en Septiembre, Deam murió.

Retrato a James Dean por Phil Stern.


“La relación que instauraba con los famosos no era propiamente a amistad. No éramos colegas. Quizá por aquella distancia profesional, ellos se sentían cómodos conmigo a su alrededor”. Wayne, por ejemplo. “Nos veíamos a menudo, fuimos juntos a México, a Italia. Me pidió que documentara la boda de su hija. Formábamos una pareja de lo más peculiar. Él era 100% americano, pura sangre conservadora. Yo me coloco más bien en el otro extremo. Nos peleábamos todo el rato. Solía llamarse ‘bolchevique’. Yo replicaba: ‘Neandertal nazi’. Acabábamos pedo”.
Sin embargo, al que más fotografió y quién más puertas le abrió fue Frank Sinatra: “Un monstruo con dos caras. Era excéntrico, hilarante histriónico. Y a veces poco colaborador y antipático, molesto”. “Nasty”, repite saboreando el peso de tal descripción. “Una vez me pidió que fuera a cubrir un espectáculo de su hijo Francis Jr., que buscaba éxito como cantante. Al día siguiente me preguntó qué tal había ido su chico. ‘Ha cogido tus buenos hábitos y no los malos’, comenté. ‘Dale tiempo’ se río él”.

 “¿TIENES FUEGO, FRANKIE?”. Frank Sinatra ofrece lumbre al recién elegido presidente de EE UU.


Fran Sinatra fue una figura clave de aquella zona opaca donde se mezclaban el poder y los focos. La voz dio acceso a Stern entre bastidores. En esta dimensión íntima, el fotógrafo penetra gracias a los modales directos, nada serviles. “Para mí eran hombres corrientes “. Lo deja claro la nota que Sern envió a Sinatra cuando organizaba un homenaje al recién elegido presidente Kenedy. “Frank, quiero el encargo de fotógrafo en la gala en honor de JFK. Marca la opinión correcta: 1: vale; 2: tengo que pensarlo; 3: funk-off. Firmado: Phil”. Aquella noche de enero de 1961, Stern estuvo en Washington. En un solo cigarrillo al nuevo presidente- logra resumir la atracción fatal entre política, espectáculo y hampa.

TESTIGO IMPERTINENTE. La distancia que Phil Stern mantenía con sus retratados le permitía con soltura moverse alrededor de ellos. Marlon Brando, icónico en un plató  (1954).

EL 30 DE MARZO DE 1955, Stern debía pasar el día con Marlon Brando. El actor recibía el Oscar al mejor interprete por La ley del silencio. “Estábamos en el teatro y de repente Brando dice: ‘Tengo pis. Voy al servicio’. Le esperé, pero no volvía. Al cabo de mucho rato, regresa y me cuenta que los hombres de seguridad no le dejaban volver a la platea. ¡No le habían reconocido! Él repetía: ‘Se supone que debo recoger un premio!”.
En otro gran teatro, está vez entre bastidores, el fotógrafo capturó una de las imágenes más bellas y estremecedoras de su carrera. Marilyn Monroe, a quien la industria del cine quiere alegre, aparece aterrada. “Se trataba de una ceremonia de beneficencia para un hospital infantil de los Ángeles. A Marilyn le toca dar una charla. Le habían escrito unas líneas y ella tiene que aprendérselas. Estaba preocupada. Seguramente por tener que repetir de memoria el discurso, pero también por su vida entera”.

↓ LA FRAGILIDAD DE MARILYN. En la página anterior, inseguridades de Marilyn antes de pronunciar un discurso.

Era 1953. Seis años más tarde, la actriz regaló a Stern un verdadero scoop. Fue el ojo de su cámara el único que pilló a la sensual estrella embarazada. “Samuel Goldwyn [magnate de Hollywood y fundador de los Goldwyn Mayer Studios] me autorizó a quedarme un par de semanas en un despacho en la segunda planta de los estudios. La ventana se asomaba a la calle que separaba las naves donde Marilyn rodaba Con faldas y a lo loco, en la acera derecha, de los probadores y apartamentos del reparto, a mano izquierda. Marilyn, entonces casada con Arthur Miller, pasa de un lado a otro, con un vestido ancho y blanco. Nada particular. Si no fuera porque, en el momento de empujar la puerta, un soplo de viento le pega la ropa al cuerpo y pone de relieve una barriguita de embarazada”. Semanas después, la actriz perdió el bebé. Probablemente en su rostro afloró aquella mirada lejana y melancólica que solo Stren supo ver.

OJO AVIZOR. Retrato de Phil Stern. El fotógrafo lleva siempre consigo una botella de oxígeno que le ayuda a respirar. Fotografía realizada por Brett Ratner.

 

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