Nadar. Retratos interiores.

2012.10.02
TEXTO LITERAL DE LA REVISTA FOTO: http://www.1arte.com/revistas.php?revista=19
ESCRITO POR LOLA GARRIDO.
ERA UN HOMBRE ARRIESCADO, amaba la paradoja, amaba las minorías. Era consciente de que son las minorías las que diseñan el futuro. Trabajó como caricaturista y, como no podía ser de otra manera, montaba en globo. Gaspar Félix Tournachon, que más tarde alcanzará la fama como Nadar, fue el hombre que retrató a todos los artistas de su tiempo. Se sentía cercano de ellos: él también era un creador, y sobre todo fue el pionero en el arte de hacer retratos que captaban el interior. Era un avanzado de su tiempo, un moderno al que Julio Verne le hace héroe de su célebre “De la Tierra a la Luna”, con el nombre de Ardan (anagrama de su nombre).
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Hizo la primera fotografía aérea de la historia en 1858. También fue el primero en hacer un retrato explícito de un hermafrodita y en darse cuenta de que el mejor retrato de un banquero podría ser un primer plano de su mano.
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Autorretrato de Nadar en 1865.
Sin embargo, si su pasión por el globo y los viajes aéreos no forman parte más que de la historia pequeña de la aviación, sus retratos fotográficos son irremplazables como búsqueda artística de su tiempo y verdaderas obras maestras. Como muchos de los grandes fotógrafos —Man Ray, Cartier-Bresson, Klein—, Nadar llego a la fotografía de la pintura o, más concretamente, del dibujo. En un principio, la fotografía no era para él más que un medio para retratar a todos los ilustres de su época sin abusar de su tiempo. Pero el Panteón, concebido como álbum de caricaturas, termina siendo un álbum de fotos.
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Por su taller de la rue Saint-Lazare toda la Europa célebre desfila, como desfilan ahora todos los famosos delante de Annie Leibovitz. De Liszt a Delacroix y de George SandBakounin, nunca la historia, el arte y la literatura han estado tan interesadas en posar delante de un objetivo. Lo hicieron sin duda por estar a la moda, pero posaron para el artista que mejores retratos ha hecho a lo largo de dos siglos.
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Creía en la teoría de Balzac de que cada cuerpo se compone de una multitud de espectros en capas superpuestas hasta el infinito; las fotografías sólo llegan a retratar la capa más superficial. Él se dedico a alargar el tiempo de pose para ir impregnando la placa fotográfica de todas las capas que poseen los seres humanos. Fue el primero en utilizar la luz artificial, la vida intensa que emana de sus fotografías proviene de la mirada, de la actitud de reposo, jamás del decorado ni del gesto, y con ello consigue que lo que se retrate sean rostros de seres, fotografías metafísicas. Estaba convencido de que todo retrato debe llevar un contenido psicológico.
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El mundo no es sino una escena en la que a menudo los seres humanos representan. El retrato forma parte de la puesta en escena y en la mayoría de las ocasiones, al enfrentarnos a un objetivo pretendemos que nos hagan más bellos, más respetables, más interesantes. Existen esos fotógrafos que mejoran nuestra imagen, los que siempre tendrán el éxito del momento y el olvido del después. Hay otros que retratan aquello que somos tal y como somos, y no como nos pensamos. La belleza no es únicamente una cosa que se ve, ni tampoco reside únicamente en nuestro interior; la belleza es un código, una norma que establece la gran mayoría. También existen arquitecturas, formas óseas, que resultan beneficiadas al enfrentarse al objetivo. Cuando otros fotógrafos de moda, como Vigny o Gautier, están trabajando con los retratos con una actitud formalista cercana al retrato pictórico, Nadar inventa un género dentro de la fotografía: el retrato en el que no se engaña ni al retratado ni a la posteridad.
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Ayudado por su formación de periodista, acostumbrado a escribir lo que ve, retrata a los sujetos no sólo por fuera, sino que hace una radiografía de su interior. Los retratos de Nadar desvelan la identidad oculta del sujeto para, aprovechándose de la fugacidad de la fotografía, plasmar el momento justo en el que la luz revela las sombras psicológicas
del alma.
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La necesidad de camuflar la identidad basada en posturas enfatizadas no forma parte del ritual del estudio de este autor. Adelantándose a Baudrillard, piensa que lo contrario de lo íntimo es lo publicitario y retrata a sus clientes en el momento justo de ser ellos mismos.
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NADAR. Champfleury, alrededor de 1856.
El respeto es tan evidente que no construye la pose ni la dirige, sino que la persona forma parte de sí misma, constituyendo una imagen de plena autenticidad. En este retrato del crítico Champfleury realizado en 1856, está presente el ojo avanzado y avezado del fotógrafo. La composición es de un naturalismo cercano al que defendía el crítico. El ceño fruncido al inhalar la bocanada de humo, la inteligencia y la vivacidad de su cara son reflejo de un ser crítico, apasionado y testarudo, un hombre que busca al ser retratado una forma de decir a la posteridad que siempre será el mismo.
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Nadar cree, con Wilde, que lo más profundo es la piel y eso es lo que retrata. No hay que olvidar que en este momento, 1855, Bernard introduce la fisiología como estudio en la medicina experimental. La tesis es que cada forma tiene un contenido.
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Son momentos en los que todos quieren ir al interior de las cosas. Se escribe “El viaje al centro de la Tierra”, se estudia la locura haciendo retratos de caras para estudiar en los rasgos la enfermedad. Hay descensos a los infiernos como el de Baudelaire y “Sus flores del mal”. Así, una personalidad inquieta como la de Nadar lo que hace es retratar haciendo hincapié en poses de marcada inmovilidad, logrando sacar de esta forma todo el movimiento interno.

 

2 comments

  1. […] de ellos un modelo de retrato psicológico entendiendolo a la manera de Sander, Nadar o Renger-Patzsch, en los que consigue retratar el alma importándole bien poco su estado. Hay […]

  2. […] Penn, Erwin Blumenfeld, Man Ray… Y sólo fotógrafos de moda: también Robert Frank o antes Felix Nadar. ¿Recuerdas lo que te decía sobre la importancia de la psicología? Nadar es muy importante en […]

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