Los colores y el color de la luz.

2013.01.07

TEXTO LITERAL DE LA COLECCIÓN “TODO SOBRE LA FOTOGRAFÍA & VIDEO DIGITAL”, VOLUMEN 1 “APRENDER A OBSERVAR” DEL PERIÓDICO EL MUNDO: http://www.elmundo.es/ 

La luz ante todo lo que nos permite ver la realidad, con sus colores y con las formas de las cosas, es uno de los elementos imprescindibles de la vida humana y, por ello, desde siempre es fuente de significaciones simbólicas: las tinieblas se asocian al mal, la oscuridad es el lugar del miedo, mientras que la luz sugiere el conocimiento, la paz y la serenidad. Fotografía llamada “Campo 08″  (Villa Calcetín) de Paula Juan Altemir .
Esto deriva del hecho de que si no hubiera luz no podríamos ver nada. Gracias a las ondas luminosas, cuya naturaleza es sujeto de estudio todavía abierto de la física, podemos percibir la realidad a nuestro alrededor. De hecho, los colores no son más que el resultado del reflejo de la luz sobre los cuerpos: todo cuerpo retiene unas ondas luminosas y refleja las demás. Las distintas longitudes de onda reflejadas van a impactar sobre la retina, que se encuentra en el interior del ojo y transmite a través del nervio óptico las informaciones al cerebro, que interpreta cada impulso específico como color. Los objetos que reflejan todas las longitudes de onda nos parecen blancos, mientras que los que las absorben todas resultan negros. Se dice que un objeto tiene un determinado color cuando, iluminado por una luz considerada blanca (o sea con un espectro completo), genera en el observador una “percepción cromática”.

LAS GRADACIONES CROMÁTICAS. No sólo las cosas son de colores, sino que la luz misma puede tener gradaciones cromáticas: cualquier luz que no contenga todas las gradaciones monocromáticas se percibe como coloreada, mientras que la luz solar lleva en sí misma todas las longitudes de onda en una proporción tal que aparece como blanca. Haciendo pasar la luz por un prisma de vidrio se obtiene la descomposición de la luz en todas sus longitudes de onda, del rojo oscuro al morado oscuro, y si hacemos pasar estos rayos por otro prisma, el rayo se recompone apareciendo blanco.
La gama de las ondas electromagnéticas es más amplia que la que el ojo es capaz de percibir: de hecho, nosotros, los seres humanos, no somos capaces de percibir el ultravioleta y el infrarrojo, que también se encuentra en los rayos solares.

SATURACIÓN Y LUMINOSIDAD. Entonces es la luz la que determina la percepción de los colores y también sus características, o sea la pureza (saturación) y la luminosidad.
La saturación puede definirse como la sensación percibida del grado de concentración de la tinta respecto al contenido de blanco. Un ejemplo que pueda clasificar esta definición lo tenemos confrontando dos colores: rojo y rosa. Partiendo de la misma tinta. En el rojo, la componente cromática predomina sobre el blanco. En el rosa, ocurre lo contrario.
Podemos entonces decir que el rojo es más puro (o más saturado) que el rosa. Por lo general, podemos afirmar que la pureza varia desde valores cercanos al 0% en el caso de tintas de tonos pastel, casi blancas, hasta 100%, pureza máxima de la tinta cromática. Luminosidad (o brillo) es el atributo con el que se indica la distinta “intensidad” de una luz (o bien, si se trata de un objeto de colores, de la cantidad de luz reflejada). Esta corresponde a la sensación de un color que va desde el muy oscuro (ejemplo: el morado) al muy brillante (ejemplo: el amarillo).

EL EFECTO PSICOLÓGICO DEL COLOR. Existe, además, un efecto propiamente psicológico del color. El ojo humano como tal no tiene capacidades de interpretación, sino que registra simplemente una señal de longitud de onda que transmitirá al cerebro. El siguiente paso será el de la codificación o interpretación. No es la película de una cámara fotográfica ni el sistema óptico humano el que proporciona un contenido o elabora una sensación psicológica, por ejemplo, interpretar como alegre una escena de tonos muy luminosos o melancólica una escena de colores oscuros. Estas son todas operaciones cerebrales y emotivas que dependen exclusivamente de la interpretación del que mira la realidad, como también del que mira una fotografía.
 Fotografía llamada “Social Animal 9″ de Paula Juan Altemir.

Es muy importante, y no siempre se tiene en cuenta, el hecho de que es el fotógrafo el que debe tener la capacidad de interpretar los elementos de la realidad de una forma correcta y consciente, mientras que la película actúa simplemente atendiendo a procesos químicos. Un error de evaluación de una luz puede representar una escena y sus colores de manera tan alterada que pueda provocar en la imagen final una sensación de ningún modo prevista en el momento del disparo.

 

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