Ai Weiwei.

2012.10.21

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA MAN: http://www.revistaman.es/

FOTÓGRAFO FRED BURNER Y ESCRITO POR HERBERT WILHELMI.

Ai Weivei, uno de los artistas más importantes del mundo, es también el gran pepito grillo de la dictadura china. Vive entre la cárcel y el arresto domiciliario pero nosotros hemos conseguido con él de arte y algo más.

Ai Weiwei es un artista polifacético, de los más cotizados del mundo. En una de sus habituales incursiones en la arquitectura, fue el responsable del estadio Olímpico de Beijing junto a los suizos Herzog y De Meuron. Pero su fama se ha disparado tras ser encarcelado por un supuesto delito de fraude fiscal. Los medios oficiales chinos también le han acusado de plagio o de ser un artista mediocre. De las denuncias que hacía contra el Gobierno en su blog y en entrevistas a medios extranjeros no han dicho nada, claro.
Weiwei fue liberado tras casi tres meses de reclusión y tortura sicológica. Pasó todo ese tiempo en una celda muy pequeña con dos guardias prácticamente pegados a él todo el día, según contó su hermana tras su liberación. Ahora tiene prohibido hablar con periodistas, encontrarse con extranjeros y conectarse a internet. Esta entrevista habla de arte y de la situación en su país.

Nacio en Beijing en en 1957. Es uno de los 100 más influyentes del mundo para la revista Time. Las autoridades chinas le han obligado a cerrar su blog.

Para usted, Europa debe parecerle aburrida en comparación con China. Perdone mi franqueza, pero sí. Deje que lo diga más diplomáticamente. Europa es excitante, pero de una manera distinta. Las cosas que están pasando en China hoy son el mayor acontecimiento del mundo, a pesar de todas las ventajas y desventajas del país. Todo eso que estaba oculto ha empezado ahora a salir a la luz.

La escritora Mian Mian dice que lo que los europeos ven como arte chino no lo es. ¿Como podría definirlo? El arte tradicional está explicado y entendido, incluso por los europeos que lo han estudiado a fondo. Pero el arte moderno que existe en China desde hace unos 20 años, y cuyo origen se puede remontar a 1979, ha pasado tiempos muy difíciles. Lleva sólo ocho años en la escena internacional y ya ha sido censurado sin piedad. La policía va a las inauguraciones y a las exposiciones e incluso prohíbe que algunas obras se muestren. Esto puede destruir a un artista. Pero en los últimos cinco años el paisaje ha cambiado completamente. En muchos aspectos, el cambio está siendo muy positivo. Pero es un proceso lento.

¿Podríamos hablar de casos concretos? Cuando hablamos de arte contemporáneo en China, es difícil cubrir todo el espectro. Hay unos pocos que son conocidos en todo el mundo. Yue Minjun, cuyos cuadros cuestan ahora cuatro millones de dólares, es uno de ellos. Es un buen ejemplo de la comercialización del arte chino. Se trata de marketing y precios. De todas formas, la lucha de un artista por el contenido de su obra de su obra y su desarrollo sigue siendo la misma, ya estés aquí en China o en cualquier otra parte del mundo.

La crítica que habitualmente expresan gente como Glen Lowry, el director del MoMA, es que el arte chino, muy frecuentemente, esta producido para el mercado accidental y extremadamente enfocado a los precios. ¿Qué pasa con la autenticidad? Sí, eso ocurre, ciertamente. Pero no quiere decir que todo el arte contemporáneo chino sea un fraude. Esas acusaciones provienen de gente que viaja a china, visita a las instituciones más establecidas y se reúne con gente que ya les ha realizado una selección preliminar. Muchas veces, el artista no participa en este proceso. Hay muchos artistas que se dedican a atender las necesidades del mercado accidental. Pero esto ocurre  con artistas occidentales también. ¿Quién triunfa en Europa y América? Aquellos que tienen buenos contactos y los que están marcando la época actual. Estoy seguro de que el futuro próximo aparecerán movimientos muy fuertes. De hecho, en los últimos años ya hemos empezado a ver más y más trabajos sólidos y auténticos que reflejan la situación local, incluso en China.

¿Quién le ha impresionado? ¡Muchos! Hay artistas chinos con un trabajo muy filosófico. Pero los europeos  no pueden recordar nunca sus nombres ni escribirlos (risas).

Deberíamos intentarlo. Los nombres son como los picaportes de las puertas, sin los cuales no se puede entrar, ¿verdad? Tire y empuje (risas). No ayuda a nadie que mencione a los artistas que encuentro excitantes si tú no puedes escribir sus nombres.

Sigo sin quedarme satisfecho con que no quiera mencionar a ningún artista. Estando con alguien que conoce la escena artística como usted, tiene que haber una oportunidad de aprender algo más sobre ella. Cierto. En el arte hay frecuentemente un proceso de limpieza. Compare esto con el arte chino de la cocina, que tiene más de 1.000 años de antigüedad y es uno de los mejores del mundo. Encontrar un buen restaurante chino es Europa es un reto. Pero a lo largo del proceso vivirá muchas experiencias únicas. Al final, emergerá una imagen mucho más profunda de la comida. ¿De qué le sirve a un europeo saber que en mi país la autentica comida china se encuentra fácilmente y a precios baratos? Uno necesita una guía para evitar malas experiencias. Pero, por desgracia, no hay atajos. Precisamente porque China estuvo aislada durante tanto tiempo, es importante aproximarse al país poco a poco. Hay muchos prejuicios y malentendidos que no se pueden resolver con unas pocas palabras. Hace falta mucho tiempo. Personalmente, pienso que no hay nada grave en absoluto en no ser conocidos o reconocidos por el mundo exterior. Es divertido entrar en un discurso con otras culturas y hablar abiertamente sobre todo los temas. ¿Pero desarrollar empatía? Eso no es algo que me mueva a mi.

Después de todo, usted entró en una intensa discusión con los arquitectos suizos Herzog & De Meuron cuando fue consultor para la construcción del Estadio Olímpico de Beijing. He dedicado el uno por ciento de mi tiempo a la arquitectura. Pero para Herzog & Meuron dediqué el 10 por ciento. Por explicarlo algo mejor, durante ese tiempo he diseñado y construido mis salas de exposiciones en Beijing. En los últimos seis años, he realizado un tonal de 60 proyectos en China. En comparación con eso, el volumen de trabajo que hice para Herzog & De Meuron, el Estadio Olímpico y otros tres proyectos, es muy pequeño. No es mi obra principal.

Además de en la arquitectura, usted se ha involucrado en el mundo del arte y no únicamente como artista. Público artículos, comisario de exposiciones y soy editor. Tengo un blog que actualizo regularmente, con cerca de dos millones de lectores (risas). Suficiente para mantenerme ocupado.

¿Por qué China contrata arquitectos occidentales? ¡Porque no tenemos una gran ópera! (Risas). En términos de arquitectura, China no tiene tradición de construir estructuras gigantes. Nuestra historia no es como la de la antigua Roma, donde miles de personas se reunían en una plaza. Y en los últimos años, podría ser un crimen si se juntan tres o cuatro personas. Lo que nosotros tenemos son los patios traseros donde se reúnen la familia. No podemos hacer arquitectura urbana para las áreas metropolitanas. Los lugares donde celebramos la ciudad para acontecimientos internacionales deben ser creados por arquitectos experimentados del exterior. No tiene mucho sentido inventar la república china a la computadora. Ya existe la computadora. Los chinos somos demasiado pragmáticos como para descubrir cosas que ya están descubiertas.

¿No es una forma de imperialismo, teniendo en cuenta que han abierto las puertas de par en par a Occidente? Ni en lo más mínimo. Con frecuencia se critica muy duramente, incluso en el país. Esa es una vieja percepción basada en las enseñanzas de Mao de que “pierdes la cara y el suelo bajo los pies”. Esa creencia, basada en el medio, ha convertido a la cultura Occidental en el hombre del saco. La doctrina comunista china fue adelantada por un occidental, Karl Marx. Esa doctrina ha dominado China durante los últimos 50 años. Y la estructura sigue en pie, aunque sea una estructura devastadora.

¿Los productos pueden cambiar las mentes? En parte. Depende del trato. Si todos los hombres fueran educados igualmente y todos tuvieran acceso a toda la información, cualquiera podría saber que está bien o mal. Lo que China presenta a sí misma hoy es solo una nota a pie de página en la historia. En los 2000 años de nuestra cultura, hemos sido ocupados, desde los mongoles a manchúes, casi 300 años. Tenemos influencia persa, así que, ¿qué es China? Lo que ocurrió en los últimos 20 años es fantástico. Pero siento que la influencia occidental es demasiado pequeña en comparación.

¿No temen perder su identidad? No. Estamos creciendo. Incluso si hechas leche al café, el café seguirá estando ahí. Nuestra cultura tienen el potencial para crecer. Estamos seguros de nuestra herencia y de nuestro presente. Tokio, Nueva York y Río han tenido influencia de muchas culturas, pero son únicas en su identidad cultural.

¿Los proyectos artísticos en su país reflejan las necesidades de los chinos? se hacen muchas que no son para los chinos. En los últimos años no hemos creado nada para nosotros mismos.  Habrá una nueva generación que aprenda de Occidente y sabrá integrar eso con lo que es esencialmente chino. Se desarrollará un lenguaje totalmente nuevo para diseñar, que podría convertirse en un lenguaje mundial. No vamos a seguir siempre siendo los productores baratos.

¿Son, entonces, chinos los nuevos esclavos de neo-capitalismo? ¡Exacto! ¡Completamente cierto! China es el mayor mercado de esclavos de la edad moderna. Cada año 14.000 jóvenes se cortan dedos en las fábricas. Cada día, 132 personas mueren en accidentes laborales en fábricas. Todos los sabemos. Y ningún chino le da la mano a otro que no tengan dedos, porque todos estamos avergonzados”.

 

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