Introducción del “EL RETRATO, consigue retratos más creativos y naturales”.

2012.11.07

EXTRAÍDO EL TEXTO DEL LIBRO “EL RETRATO, CONSIGUE RETRATOS MÁS CREATIVOS Y NATURALES”.

ESCRITO POR ALFONSO TRULLS MOLINA.

Hace años que la antigua afirmación de que la fotografía nunca miente ha demostrado su inconsistencia, su evidente falsedad. Hoy día, las técnicas digitales permiten alterar un original fotográfico de tal forma que sería muy difícil detectar el engaño. Sin embargo, cuando se habla de la fotografía de retrato, nos referimos a un arte que no debe engañar.

La cualidad distintiva del retrato fotográfico, se basa principalmente en que debe mostrar —o por lo menos deja intuir—el carácter del retratado. Por lo tanto y en este caso, la fotografía no debería mentir. De hecho, los grandes retratistas han abordado su trabajo con la sensibilidad del fotógrafo, tratando siempre de conseguir que en el original fotográfico quede plasmada algo de la intima personalidad del sujeto, y al mismo tiempo, que dicha imagen sirva de elemento comunicativo, de tarjeta de presentación de esa personalidad.

Para captar un buen retrato no debe haber ninguna sofisticación por parte del fotógrafo, ni mucho menos por parte del fotografiado y tampoco por el lado correspondiente a la cámara. El éxito de una buena fotografía de retrato se puede resumir en una palabra: simplicidad. En los retratos la excelencia del resultado final se basa exclusivamente en saber captar la expresión correcta en el momento adecuado; repito: sin sofisticaciones.

 Fotografía de Paula Juan Altemir.

Es cierto que con las herramientas digitales que los fabricantes y el mercado ponen a nuestra disposición al día de hoy, se puede fabricar, literalmente hablando, un retrato individual o de grupo sin necesidad apenas de molestar con nuestra cámara a los personajes reales. Cómo retratar con sensibilidad y acierto. De la técnica sencilla por otro lado, para conseguirlo. De esos pequeños trucos o claves para conseguir buenos originales fotográficos con medios sencillos, económicos e incluso caseros.

También nos acercamos a las técnicas digitales para descubrir la forma de subsanar nuestros pequeños errores o sencillamente, de cómo mejorar al respecto de nuestras fotografías.

La constante es la sencillez. No cabe otra casualidad para hablar de los retratos en sus distintas acepciones. Podremos retocar un fondo neutro para convertirlo en un paisaje idílico; también procederemos a eliminar un pequeño grano de la piel de un niño; incluso corregiremos fallos de iluminación, uno de esos errores que hasta hace pocos años, habrían sido traumas fatales e irreversibles para la salud de nuestro original fotográfico.

Lo que no podemos hacer, aunque podamos, es eliminar arrugas de un abuelo, dibujar una sonrisa donde no hay, o cambiarle el color de los ojo a un niño. Todas aquellas características que definan carácter, personalidad, deberían ser respetadas por el retratista fotográfico, de lo contrario se convertiría en un embaucador de la fotografía.

Otra de las casualidades que un aficionado o profesional retratista debe de poseer de forma innata, es la paciencia. Al retratar niños, un carácter templado del desate nervioso, se agradecerá sobremanera, además de que beneficiará al resultado final de la sesión. Aquí, técnicas de retoque digital nos permitirán trabajar con libertad, con mayores movimientos de cámara y zoom, sin apenas preocuparnos por el encuadre final… que ya corregiremos en el momento oportuno.

Todos los padres han querido siempre realizar la mejor fotografía de su hijo recién nacido. Sin embargo no es nada fácil obtener un buen retrato de una criatura tan pequeña y tan limitada de movimientos. De nuevo, la técnica digital permitirá al fotógrafo realizar los retoques suficientes para subsanar aquellos brillos de ojos, realzar su color o bien eliminar imperfecciones ocasionales de la piel.

Por otra parte, desde hace mucho más de 2.000 años el hombre ha estado tratando artísticamente un “objeto especial” a pesar de los cambios en actitudes morales, en política y religión, y sobre todo, en contra los conceptos totalmente cambiantes acerca de la belleza. Hablo del desnudo humano, quizás uno de los más grandes desafíos artísticos con los que se pueda encontrar el fotógrafo.

Hubo un tiempo en que los fotógrafos consiguieron escapar de los constreñimientos que implicaba dedicarse al retrato de desnudo. De ese modo, abordaron el tema de una forma mucho más humana, como si fuera un objeto por derecho propio e implicado en su entorno. En base a estos conceptos más evolucionados, los artistas consiguieron un mayor refinamiento en su obras, llegando a contemplar al cuerpo humano, primero como un diseño y después como una liberada distorsión.

← Fotografía de Paula Juan Altemir.

Actualmente, el desnudo en la fotografía y en otras arte, está completamente liberado. Se retrata desnudo sin trabas ni complejos, en interiores y en exteriores. Se trataba con un elemento de composición, como a una criatura de infinita variedad de formas; en resumen: como una inagotable fuente de belleza para el fotógrafo.

Finalmente, el elemento más importante de cualquier expresión pictórica se hace todavía más patente en la fotografía, y dentro de ella en el retrato: la luz.

La luz modela, realza y da carácter al retratado. La luz dramatiza la realidad, proporciona misterio o causa un impresión romántica. El sol, al fin y al cabo un potente reflector, con su luz dura origina planos brillantes y sombras profundas; o lo que es lo mismo, una fotografía de absolutos en la que los detalles han desaparecido inmersos en brillantes blancos o densos negros.

Esa misma luz, tamizada o difusa acentuará los detalles al perderse las sombras y suavizarse los contornos.

Con estos y otros conocimientos necesarios para trabajar un recurso tan básico y natural como la luz del sol, y la de otro tan artificial como la de un foco, y tres o cuatro elementos más que nuestra propia creatividad nos aconseje, se podrán llevar a cabo iluminaciones que imprimirán un carácter especial a nuestras fotografías.

 

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