Enfoque con poca profundidad.

2013.01.10

TEXTO LITERAL EXTRAÍDO DEL LIBRO “FOTOGRAFÍA DE APROXIMACIÓN”. ESCRITO POR MICHAEL FREEMAN.

El juego de enfoques con mucha o paca profundidad de campo es una de las características de la fotomacrografía, y merece la pena explorarlo y disfrutarlo.

CONTRASTE Y ENFOQUE: El interés de esta imagen se debe al contraste entre la mariquita roja y el fondo verde; el enfoque con profundidad de campo acentuó la diferencia. La mariquita no solo destaca por el contraste cromático, sino también por nitidez. DESTACADO DEL FONDO: La mariquita fue el punto de enfoque evidente, mientras que las ramitas creaban un composición natural a la derecha. El enfoque con poca profundidad de campo fue básico para separar esta disposición del fondo verde. Fotografía de Paula Juan Altemir

El lugar de tarar la ecasa profundidad de campo como un problema de la aproximación, es mejor abordarla como uno de los aspectos inevitables de la vida. En cualquier escena tridimensional a pequeña escala siempre hay algo desenfocado, lo que sucede incluso cuando miramos lejos con el ojo desnudo. No solemos ser conscientes de ello porque la combinación del ojo y el cerebro crea la memoria de una escena, y porque el ojo enfoca con rapidez al recorrer la escena. Si se observa un pequeño detalle, el resto de la escena se percibe borrosa, pero si se centra la vista en otro detalle se percibe con claridad. En una fotografía tenemos la oportunidad de apreciar las zonas borrosas y denfocadas; es más, es la única ocasión que podemos hacerlo. En este sentido, el fotógrafo tiene la posibilidad de interpretar una escena en lugar de limitarse a retratarla.
En fotografía en general, como en fotomacrografía, la tendencia natural es pretender que todo se vea con nitidez y con todo lujo de detalles. Pero esa no es la única forma de abordar la obtención de una imagen interesante, puesto que la falta de nitidez también tiene su atractivo. Aporta abstracción y permite  al fotógrafo experimentar con elementos gráficos puros independientes de sus fuentes. El principal es el color, que cuando se hace borroso y se suaviza se puede confundir y matizar, como si se estuviera pintando con spray. Esos colores tenues pueden formar una imagen por sí mismos o construir el fondo del detalle enfocado.
La fotomacrografía es ideal para este tipo de experimentación por dos razones. La primera es que la falta de nitidez es muy fácil de conseguir con la óptica de las convergencias (artículo relacionado). Un pequeño mivimiento de enfoque del barrilete con una relación de 1:4 (ampliación de 0,25X) puede hacer que un detalle resulte completamente irreconocible. La otra razón es que los pequeños movimientos del fotógrafo y la cámara crea efectos significativos en la imagen. Para jugar con las cualidades abstractas de color y el tono, la técnica básica consiste en mover la cámara hacia delante, hacia atrás o a un lado, y ver los efectos a través del visor o en la pantalla LCD, a la vez que se modifica la abertura para variar la profundidad de campo.

 Hojas de caladium tras un chaparrón tropical en la Guayana. En esta ocasión, el atractivo era la variación de las tonalidades magenta, potenciadas por el contraluz, en el que los tonos tenues se mezclaban con los oscuros. El punto de enfoque era menos importante que llenar el encuadre con una muestra de color. Las sinuosas líneas de los nervios de las hojas y el tallo desenfocado del fondo ayudaron a organizar la composición.

 

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