Carta del director invitado. Mario Testino.

2013.02.01

TEXTO LITERAL DE VOGUE ESPAÑA: http://www.vogue.es/

Crecí en Lima, Perú, y lo primero que estudié estaba relacionado con España. Nuestra historia está muy ligada a la de España y de una manera u otra cuando estoy allí me siento parte de ese maravilloso país lleno de historia y de inspiración. Siempre me quedo sorprendido por los extremos que representan Sevilla e Ibiza. ¿Cómo una sociedad puede pasar de la fiesta de la Semana Santa a la fiesta de Amnesia? Me sorprende aún más cómo las dos pueden interesarme tanto; y creo que si me pidieran que escogiese una, no podría. Me identifico con España como con ‘un todo’. Como siempre digo, «quiero ser nada para poder ser todo». En este país existe esa posibilidad debido a sus extremos; es como ir de Garcilaso a Almodóvar.
De chico siempre traté de imaginar cómo sería el reinado que enviaba virreyes al Perú y , por supuesto, trataba de imaginar cómo serían los virreyes que traían la opulencia del reinado al Perú. Me siento muy influenciado con todo lo que crecí, tanto el lado inca como el español.

LOS 1.001 MARIOS. Con sus mujeres, con sus amigos, con sus diseñadores de cabecera… aunque Mario sólo hay uno.

Además, mi curiosidad no tiene fin y es por esa razón por la que nunca pude elegir un bando. Sería un terrible hincha de fútbol ya que no sabría con qué equipo ir. Como nací en Lima, me eduqué en los Estados Unidos e Inglaterra, pasé mucho tiempo de mi vida en Brasil, y soy un poco de Berlín, Amsterdam, Madrid, Sevilla, Copenhague, Buenos Aires, Río de Janeiro, Sao Paulo, Lima, Marrakech, Los Ángeles, Nueva York, etc… nunca podría escoger una de estas ciudades por encima de las otras. Tengo la suerte de que me dedico a lo que me gusta. Durante los meses de trabajo nunca paso más de 5 días en l misma ciudad, y eso me encanta. Me imagino que para mucha gente esto sería un martirio, pero para mi es una dicha.
Más tarde en mi vida me ha tocado, gracias a mi amistad con Chistian Lacroix, ir a Arlés a ver los toros. Y por mi amor a Sevilla también los he visto allí. Dicho sea de paso he ido a Sevilla a trabajar varias veces para todos los Vogues y siempre he fotografiado a los toreros.
España en sí ha entrado en mi vida a través de diferentes circunstancias, una después de la otra. Primero Marie Claire me dio un premio como mejor fotógrafo. Luego en el año 2010 el Museo Tyssen-Bornemisza me invitó a hacer una exposición y así nació Todo o nada. En 2011, el Instituto Reina Sofía me dio un premio que fue entregado por la misma reina Sofía. Y en 2012 Vogue me pidió que hiciera el número especial de diciembre. Para terminar, la Joyería Suárez, y también la firma Masimo Dutti, me pidieron que me encargara de sus campañas.
Lo interesante para mí es que yo hice el primer número de Vogue España hace muchos años y después dejé de trabajar en este país. Creo que las cosas van y vienen, y ahora tocaba volver. Venir a Madrid ha supuesto una nueva vuelta en mi vida.
Pero venir a España no me ha servido sólo para trabajar, sino como inspiración. Esta inspiración viene de todas partes: del Museo del Prado o el Thyssen-Bornemisza, de restaurantes, teatros, cafés, parques, la gente, las fiestas, las casas… es decir, de todo.
Cuando comencé a producir el numero de diciembre pensé en cómo podría hacer un homenaje a España y he optado por hacerlo a través de sus costumbres, la belleza de sus mujeres, la fiesta (ya que es un país que tiene muchas fiestas y lo celebra todo). Desde el vino a los tomates y los toros. Es decir, a través de muchas cosas.
Cuando comencé a trabajar como fotógrafo no tenía mucho (casi nada) de dinero. Pero tengo que confesar que fui una de las mejores épocas de su vida. Me divertí mucho y salí muchísimo de fiesta. Como no tenía trabajo y me pasaba todo el día buscándolo, por la noche salía a ver a mis amigos, ya que tenía que levantarme la moral. Creo que en la vida hay momentos de auge, cuando hay dinero. En casa de mis padres lo llamaban ‘la época de las vacas gordas’. En esas épocas uno tiene tanto trabajo que no hay tiempo y ese tiempo hay que saber utilizarlo. Es un buen momento para compartir con los amigos; es un poco como volver a la juventud.
Siempre he tenido fe y pienso que la vida, Dios, hace las cosas como tienen que ser. No siempre podemos tenerlo todo, pero igualmente hay que saber disfrutar en todo momento. Se lo digo siempre a todo el mundo a mi alrededor, ya que muchos siempre quieren lo que no tienen en vez de aprovechar lo que se tiene. Es por eso que hice la serie fiesta de disfraces en Madrid. Sé que España, como el resto de Europa, no está pasando por un buen momento, pero hay que pensar en aprovechar estos instantes como uno pueda. Rodearse de ‘su gente’ es siempre bueno; da fuerza y nos hace recordar que no hay nada más fuerte que la familia, los amigos, nuestro entorno. Y es mejor reír que llorar, ya que la vida es dura de todas maneras.
Como sé que a los españoles les gusta la belleza femenina y las mujeres les encanta ser más lindas, atractivas, elegantes, sofisticadas y alternativas, decidí fotografiar a las chicas que más me gustan con los atuendos más sexys. Hay que saber ser atrevido en la vida. Si lo tienes, ¡¡enséñalo!!

Y por último, o para comenzar, decidí que la tradición siempre es buena en España. ¡Y qué mejor que hacer las fotos con mi chica favorita —Kate Moss— vestida de española junto a Jose Mari Manzanares! Para mí, ¡la pareja ideal! Un torero —que no sólo tiene el valor en la plaza, sino que también posee gentileza, una sonrisa y una linda humildad— junto a mi chica favorita, que no deja nunca de sorprendernos a todos.
Haciendo estas fotos pasé algunos de los momentos más memorables de los últimos años. Yolanda Sacristán fue muy generosa al darme toda la libertad posible para que pudiera realizar mis sueños. Y soñar fue lo que hice.
La gente en Madrid nos trató increíblemente bien, fueron pacientes cuando les ponía de todo en la cabeza, ya que quería que la fiesta fuera de disfraces… Dormí un promedio de cuatro horas diarias: trabajé desde las 8 de la mañana, pero salí hasta las 3 de la madrigada todos los días. Sólo salir a cenar en Madrid dura hasta las 12 ó 12.30. Además, si quieres no perderte una ciudad, ¡¡hay que salir!!
Espero que les guste tanto como a mí me gustó hacerlo. Y como digo en la primera página: ¡¡¡Va por ustedes!!

 

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