La choza de Nani. Fotos de Albert Font.

2013.02.13

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA “AD ARCUITECTURAL DIGEST”: http://www.revistaad.es/
FOTÓGRAFO ABERT PONT: http://www.albertfont.com/entrar.html
ESTILISTA INO COLL: http://www.inocoll.com/

En Ibiza, la diseñadora Mani Marquina transfornó esta antigua casa de payés en un refugio rodeado de naturaleza, que conserva los materiales y acabados originales. Muebles indios y recuerdos de medio mundo acampan aquí.

Nani Marquina y su marido, Abert Font quisieron respetar los materiales y texturas de la païssa (casa) original, abriendo la zona de los corrales a la piscina y a las dos habitaciones independientes. Bugambillas, pinos y cactus de la Ibiza más rural rodean la construcción.

En la foto de la izquierda: En el porche, bajo una estructura de acero galvanizado y cañizo, comedor con mesa de madera recuperada y antiguas sillas de cine, todo en la ibicenca Sluiz. La lámpara de fibra vegetal es de Nanimarquina. En la foto de la derecha: Detrás del cactus de la entrada, en el salón, la butaca Lady Chair de Marco Zanuso (1951) está tapizada con un kilim de la tienda Nanimarquina de Barcelona.

↑ Foto de la izuierda: “Queríamos materiales y acabados imperfectos, rugosos”, dice Nani. Junto a la piscina, muebles y colchonetas de Sluiz y cojines de mimbre, en Manimarquina. Foto de la derecha: En el salón, paredes encaladas y techos restaurados de madera de sabina, butacas y cojines hechos con kilims (alfombras árabes) de la colección Rock The Kahbah, en Nanimarquina, al igual que la alfombra de lana y junco de Philippe Xerri. Mesitas bajas de la india, en Sluiz, y sofá de Perobell. Lámpara de pie TMC de Miguel Milá. Al fondo, la cocina.

En la foto de la izquierda: En la cocina, mesa recuperada de Sluiz, sillas metálicas de Achimboldi y, sobre la repisa, cuencos de barro de la india. En primer plano, bandeja y cuencos de Wasara, en Nanimarquina. En la foto de la derecha: Isla de obra con encimera de mármol, taburetes Jamaica de Pepe Cortés para Amat y lámparas de Ikea. Nevera y lavavajillas de Smeg.

 “Cuando encontramos esta casa sentimos que era un pequeño tesoro que había que preservar. Incluso en ruinas, daba una sensación de paz maravillosa” Nani Mraquina. 
↑ En la foto de la izquierda: En el dormitorio de Nani, sobre la mesita tapizada con telas de Sluiz, lámpara Basic de Santa&Cole. En la pared, tapas de minbre usadas para cubrir la comida en la isla de Bemba. Como alfombra, chal de Neeru Kumar, en Nanimarquina. En la foto de la derecha: Desde arriba a la izda., atardecer en la casa; cestos, sombreros y telas de la dueña traídos de Túnez, India, Tanzania, México…; el comedor-terraza; abajo, la estructura-sombrilla del porche, cactus ibicencos; sobre el mueble de Piet Boon, en Sluiz, bandeja de Marruecos y cesto de Camerún. Dentro, telas de Benarés.

 En la foto de la izquierda: En el dormitorio, sobre la cama, manta Deployé de Manimarquina. La alfombra antigua es bereber. Al fondo, silla metálica pintada de rojo de Archimboldi. Detrás, el baño y el vestidor. En la foto de la derecha: Nani disfrutando de su casa. Ducha y grifería de Grohe y, como lámpara, aplique Tolomeo de Artemide
 TEXTO: Nani Marquina, una de las diseñadoras de alfombras más conocidas del mundo, y Albert Font, igualmente reconocido fotógrafo de interiores, compraron una païssa (casa) ibicenca totalmente en ruinas, sin agua ni luz, que llevaba 40 años abandonada. Encargaron el proyecto a los arquitectos Martínez Lapeña y Elías Torres con una consigna muy precisa: respetar autenticidad. “Habíamos encontrado un pequeño tesoro y queríamos que mantuviera el espíritu original. Incluso en ruinas, el lugar emanaba paz”, dice Nani. Así comenzó la rehabilitación, añadiendo muy poco y aunando el estilo autóctono con toques contemporáneos. “Queríamos materiales acabados como los de la primitiva casa payesa, imperfectos, rugosos”, cuentan Nani y Albert. Consebar al máximo la estructura del edificio llevó de cabeza a los dueños y a los arquitectos. Un generoso porche conecta toda la casa y se proyecta sobre los bacanales de algarrobos, higueras y olivos que contrastan con el azul del mar mallorquín. Aprovechando el buen clima, se potenció como lugar de runión para comidas y cenas. “Aquí desconecto. Todo es muy sencillo, me relaja”, dice Nani. El interior mediante la estructura de las construcciones ibicencas: una sala de estar alargada, las habitaciones centrales con desnivel, la cocina y un cuarto de despensa. Nani influyó en la decoración aportando objetos y artesanías de todo el mundo. “Cuando viajo soy una viciosa de las compras. Me llevo todo lo que me parece curioso, desde una escoba hasta cestas, sombreros, bandejas…” Curiosamente, en la casa de la dueña de Nanimarquina no están sus alfombras. “Necesito descansar de vez en cuando”, reconoce. En los antiguos corrales se construyó una alberca y dos habitaciones independientes. Para la dueña, lo mejor es la vegetación. “Me gusta observar cómo han crecido los árboles, cómo la vida sigue aunque yo no esté.

 

2 comments

  1. Es como la casa de mis sueños.
    Me gustaría saber que empresa ha realizado esta fantástica piscina de acabados rústicos.

    xisca, 28 agosto, 2013
  2. Hola xisca, la casa es espectacular.
    No tengo ni idea de quien hizo la piscina, pero la dueña de la casa es la diseñadora de alfombras de esta empresa “http://www.nanimarquina.com/”, puedes contactar y si quieres aclara tu duda personalmente.

    Limpio mi apartamento, 31 agosto, 2013

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