Fotografía submarina.

2013.08.04

Hablamos con Carlos Virgili, un gran experto en fotografía subacuática y de aventura premiado en múltiples ocasiones.

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Para iniciarnos en este tipo de fotografía hemos decidido hablar con uno de los expertos de fotografía submarina de nuestros de nuestro país, Carlos Virgili. Carlos ha sido Campeón del Mundo y de la Copa del Mundo de Videosub. Además es un apasionado de los deportes de riesgo, fotografiándolos casi todos, tanto en tierra como en el mar o en el aire. Ha visitado más de 60 países y ha realizado mas de 700 saltos de paracaidismo. Para distribuir su trabajo fotográfico, Carlos Virgili creó hace años sus propia empresa, Risck, mediante la cual ofrece sus reportajes tanto de vídeo como fotográficos. Sus imágenes han sido publicadas en todas las revistas especializadas de nuestro país y en las más importantes del extranjero, como National Geographic.

¿De dónde surge la pasión por el submarinismo? ¿O primero fue la pasión por la fotografía? En realidad fue la gallina que el huevo, pues en casa siempre había una cámara corriendo por ahí. Lo del submarinismo vino después, ya que no empecé hasta los 25 años y por casualidad. Un día saliendo yo del ascensor de mi casa, me encontré con mi vecino cargando una bolsa de buceo y me comentó que iba a realizar un cursillo de submarinismo en el CRIS. Como a mí siempre me había gustado el tema, le dije que me apuntar, y a la semana siguiente ya íbamos juntos.
Actualmente se puede encontrar cursos de fotografía submarina y de submarinismo en todas partes, pero cuando tú empezaste ¿cómo aprendiste? Yo me inicié en el tema con el único libro en español que había en dicha época, el de López Alegret. Asimismo siendo miembro del departamento de fotosub del CRIS, y aprendiendo de los que entonces eran mis “masters del universo”, fui aprendiendo gran parte de los conocimientos básicos. Otra fuente de inspiración y conocimiento eran las revistas del sector; me compraba todas las publicaciones de buceo españolas y extranjeras que caían en mis manos.
Para poder sacar fotografías submarinas, entendemos que lo primero es aprender a sumergirse y ser capaz de controlar la situación. ¿Con cuantas inmersiones puede uno empezar a sentirse cómodo como para usar una cámara bajo el agua? Como diría aquél… ¡me alegra que me haga esta pregunta! Obiamente hay que estar primero cómodo con el agua antes de meterse en berengenales. Pongamos unas 25 inmersiones, aunque depende de cada individuo. Cuando dejemos de mirar a cada minuto el ordenador de buceo, y sepamos flotar a medio metro del fondo sin tener que hacer aspavientos, será el momento de empezar a pensar en bajar con una cámara.

Para captar esta damisela y que destacara sobre el fondo negro, me situé bastante más abajo que ella evitando toda referencia al arrecife que tenía a su alrededor. Esperé a que se girara hacia mí y entonces disparé.

¿Es el mediterráneo un buen lugar para empezar a familiarizarse con el submarino? Sí lo es: hay fauna y flora variada, las corrientes no suelen ser muy fuertes y hay centros de buceo en toda la costa.

Se puede encontrar zonas sin polución en las costas españolas? A ver, distingamos los conceptos. Lo que se conoce fotográficamente como “polución” se encuentra hasta en el rincón más remoto y virgen del mundo, pues es plancton y arena en suspensión; este tipo de contaminación no se puede considerar como tal, pues es una serie inherente del medio, que encontraremos en todas partes. La contaminación real llegó a nuestras costas hace muchos años, y para evitarla quizás tendríamos que ir islas en mar abierto sin prácticamente habitantes, como por ejemplo las islas Columbretes, o Cabrera.
De todos los lugares cercanos a España ¿cuál es el que más recomendarías por su belleza y por sus condiciones favorables para practicar este tipo de fotografía? Uno de los mejores parajes para la fotografía submarina en España son las Islas Canarias, aunque no todas, ya que hay algunas muy castigadas, como La Palma. Y poco más lejos, pero todavía accesible para muchos, sin duda yo destacaría el Mar Rojo. La única manera de captar algunas especies de tiburones tan cerca y comiendo es el feeding (alimentación). Me coloqué al lado del ‘cebador’ con un solo flash en la derecha y disparé en TTL.

¿Y de todos los lugares en los que has hecho inmersores, cuál ha sido el más espectacular hasta el momento? Por ahora quizás el más espectacular haya sido las Islas Galápagos. Pero ahora me marcho al Polo Norte, y no se si las desbancará de mi ranking particular. El segundo lugar, yo destacaría varias zonas de Indonesia.
Entrando ya en temas más técnicos, es bien sabido que los equipos fotográficos para esta especialidad son muy caros, o solían serlo. ¿Hasta dónde se puede llegar con una buena compacta del estilo de una Canon Powershot G9? En realidad lo que son caras son las cajas estancas que albergan las cámaras fotográficas, puesto que (salvo las anfibias) las cámaras son las mismas que las utilizadas para la fotografía “terráquea”. En cuanto a las compactas, el secreto es conseguir un flash externo, ya que trabajar con el flash integrado es muy complicado por diversos factores. De entrada, su poca potencia, que es uno de los principales problemas. Otro aspecto negativo es que, al estar muy cerca del eje óptico, es imposible evitar que el fogonazo del flash ilumine las partículas de polución. Otro tema que dificulta la captura de buenas imágenes con una compacta es que estamos muy limitados por sus ópticas. De todos modos, con unos cuantos megapíxeles y un poco de ojo, se pueden hacer fotos muy dignas con una compacta de calidad.
Dicen que esto del submarinismo es como una droga, cuando uno empieza no puede parar. Si nuestros lectores se vuelven adictos y quieren invertir en un buen equipo, ¿qué les recomendarías a nivel de cuerpo, ópticas y flashes? ¡Ésta es la pregunta del millón! La verdad es que todo depende de nivel al que pretendan llegar. Lo que yo recomiendo es que vallan o llamen a una tienda especializada en fotografía submarina y que le oriente. La pena es que hay muy pocas tiendas de este estilo. Una de ellas es Kanau, en Alcorcón, Madrid. Otra opción es echar una ojeada a mi libro publicado, ya que dedico todo un capítulo a disentir sobre este tema.
En cuanto al paso de la película al digital, ¿todo han sido ventajas, o ha habido inconvenientes? La verdad es que pasé al formato digital y estoy encantado. Quizás se pierda la magia de antes, cuando uno volvía del laboratorio deseoso de ver qué había salido, aunque ello a veces conllevara llantos y crujir de dientes. El único aspecto negativo para mí es que me paso muchas más horas delante del ordenador, pero por el resto estoy más satisfecho con el cambio.

Esta fotografía fue tomada durante una parada de seguridad, y fue la mejor fotografía de todo el día, así que bajo el agua uno no puede andar despistado ni un segundo.

Sabemos que usas equipos Nikon, ¿Te declaras niconista? Ya se que está feo, pero sí, me declaro Nikonista, por muchos claros motivos. En primer lugar, porque Nikon siempre ha apostado por la imagen submarina. En segundo lugar, porque su gama de objetivos digitales es muy apropiada para la fotosub. Y en tercer y último lugar, porque cuando vivía en Barcelona, mi piso estaba unas manzanas más abajo del taller de reparación de Nikon y los técnicos llegaron a convertirse, con el tiempo, en parte de mi familia.
¡Nos lanzamos al agua! ¿Podrías descubrirnos todos los problemas con los que nos podemos encontrar al sumergirnos? De entrada, el primer aspecto a tener en cuenta, es que el agua está mojada y, según la época del año, también fresquita, con todos los problemas que esto pueda provocar. Además, suele tener una peligrosa tendencia a entrar en el interior de los equipos, y atacar al exterior de los mismos. así pues, la preparación del equipo se tiene que hacer a conciencia.
Otro tema que debemos olvidar es el tiempo. Las inmersiones no son eternas y el tiempo está muy limitado. En una inmersión sólo se disponen de unos 45 minutos para trabajar, las condiciones de luz son generalmente horribles, los guantes de neopreno para manipular los mandos dificultan su uso, y los animales se asustan con las burbujas.
Obviamente, tampoco hay ningún lugar donde esconderse y esperar a que el tiburón pase por donde uno quiere.
Por último, no debemos olvidar que hay animales potencialmente peligrosos y que no hay árboles a los que se subirse para evitar que nos den un poquito de miedo.
Esto sí, no te encuentras a inspectores de hacienda, “quillos” con el “loro” a todo volumen, ni vendedores de enciclopedias.
Pero los problemas climatológicos no lo son todo. Para entender cómo sacar fotografías debajo del agua hay que estudiar un poco de física y un poco de óptica. Uno de los problemas principales es la falta de luz. ¿como se monta un plató fotográfico móvil a 40 metros bajo el agua? Hay que tener en cuenta que el agua es como un gran filtro azul y actúa como tal, por tanto a medida que descendemos se produce un fenómeno de absorción selectiva. Primero desaparecen los colores cálidos (el rojo es el primero en sucumbir) y así hasta el verde a los 60 metros aproximadamente. Luego todo es azul. Por tanto la única solución es llevar un flash, de un tamaño normal si hacemos fotografías macro y muy potente si vamos a intentar capturar el ambiente y hacer una toma más general. De todos modos no hay que olvidar que, por muy potente que sea el flash, como máximo alcanzará sólo 3 y 5 metros. Lo ideal es separar el flash de cámara con unos brazos articulados diseñados para dicha función.
A nivel físico y óptico, ¿cuáles son los fenómenos más evidentes que tener en cuenta? Este es otro de los temas extremadamente largos, al que dedico diez páginas en el libro, pero para resumirlo brevemente los principales fenómenos físicos a tener en cuenta son la absorción, la difusión, la reflexión y la refracción. A nivel óptico, los fenómenos más destacables son las aberraciones cromáticas, las esféricas y el paralaje. En cuanto a los problemas ópticos, lo mejor es comprar buenos objetivos para que las aberraciones sean las mínimas y utilizar la abertura crítica, que suele corresponder a un f/8.

Para conseguir el desenfoque selectivo solo en el fondo Carlos colocó el sector de foco en parte frontal del arbolito en lugar de la rótula del pez blenio. Gracias a la hiperfocal están enfocados el sujeto principal y el secundario, y fuera de foco el último plano. Todo ello con un diafragma cerrado.

¿A qué distancia se suelen fotografiar los peces para conseguir imágenes impactantes como la del pez Napoleón? Como decía Cartier Bresson… “Si tu fotografía no es buena es porque no estás lo bastante cerca”. Yo no digo sólo por una cuestión de impacto visual, a lo que el genial fotógrafo se refería sin duda, sino porque cuanto más cerca estamos, menos columna de agua entre el sujeto y el objetivo existe, lo que significa menos perdida de luminosidad, saturación y color, y especialmente menos “polución. La fotografía del Napoleón está hecha con un objetivo poco habitual para estos menesteres, pero apto: un 90 mm. En realidad se podría haber hecho con un ojo de pez, pero mucho más cerca, pongamos a 20 cm de él.

La fotografía de este pez león sobre unas gorgonias fijianas, al no tener contraste entre zonas oscuras y claras, se la confío al flash TTL. La lectura del agua daba f/8, Carlos esperó a que el pez desplegara sus alas en todo su esplendor para disparar.
¿Cómo se consigue enfocar con un macro bajo el agua, con el pez en movimiento y con la cámara dentro de una carcasa? La única diferencia respecto a la fotografía en tierra firme es la práctica, mucha práctica. Escoger la posición de enfoque correcta y el sistema de detención de movimiento, si la cámara lo tiene. Pero, sobre todo, mucha práctica.
¿Cuanto suelen durar las inmersiones y cuantas fotografías buenas se pueden conseguir en un día de suerte? Suelen rondar entre media hora y una hora, dependiendo de la profundidad alcanzada. Cuanto más hondo sea, menos tiempo podremos estar sumergidos. En formato digital, y en un sitio de buceo interesante se pueden sacar entre 10 y 20 fotos ‘publicables’ por inmersión. En principio, si somos aficionados avanzados o pros (con nivel) se suelen tomar entre 40 y 60 fotografías (bastantes más que cuando usábamos película), y la mayoría deberían poder ‘enseñarse’. De entre las ‘publicables’, podríamos destacar unas 3 fotografías de un nivel superior, que entrarían en la categoría de concurso, siempre y cuando nos encontremos en una muy buena localización.
Dejemos de lado la parte técnicas y repasemos un poco tu currículum. Sabemos que además de ser un gran submarina, también te atraen enormemente todos los deportes de riesgos y aventura. ¿A qué se debe? ¿Qué sensaciones te produce lanzarte en paracaídas, por ejemplo? Para  los que no lo sepan, mi principal ocupación durante los últimos veintitantos años de mi vida ha sido la abogacía, así que a veces pienso que practicar deportes de aventura me ha servido para compensar la ‘aburrida’ vida como abogado que hasta el año pasado tenía. De todas formas, creo que eso se lleva en la sangre. Yo he sido siempre muy competitivo: no me gustaba perder ni a las canicas.
En paracaidismo concretamente, me pasa como bajo el agua, es como si estuviera viendo una película a través de mi objetivo. Yo soy un espectador, pero en realidad no estoy a 40 metros de profundidad o cayendo a 200 Km/h. Por lo que he podido comentar con otros compañeros, parece que no soy el único fotógrafo de aventura que tiene esta sensación.
Como nos decías, durante mucho tiempo has compaginado la profesión de abogado con la pasión por el deporte de riesgo y la fotografía. ¿Cuándo lo ves claro y decides dar el salto y dedicarse únicamente a tu pasión? Es curioso, conozco a varios ex abogados (de todo el mundo) que son muy famosos en el mundo de la fotografía o el vídeo submarino. Deberían hacer las togas de neopreno para no perder tantos picapleitos en sus filas. En realidad, hace tiempo que pensaba jubilarme sobre los 55 años, pero los últimos años en mi bufete fueron muy estresantes, y mi faceta de videocámara, fotógrafo y editor de libros iba ocupando gran parte de mi vida. No me quedaba tiempo para mi mismo ni mi familia y ello me agobiaba mucho. Como no quería ser el más rico del cementerio, a los 49 decidí jubilarme cuando cumpliera la media centuria. Y por ahora tengo que decir que no me arrepiento.

El pez mandarín solo sale al atardecer y se aparea en un frenético y corto acoplamiento. No se puede encender ninguna luz para enfocar ya que los ahuyentaría. Esta es una fotografía muy difícil de conseguir.

Para canalizar toda la producción fotografía y de vídeo que realizas creaste la empresa Risck. ¿Cuando empezó la aventura empresarial y cómo está funcionando? La verdad es que monté Risck hace ya muchos años, en 1992, coincidiendo con las Olimpiadas de Barcelona. De todos modos tengo que decir que actualmente no es muy buen momento para un fotógrafo de la naturaleza/aventura en España, aunque la cuestión es si lo ha sido nunca… Internet está castigando mucho a las revistas de papel, los precios de las fotografías están tanto o más bajas que hace 10 años y encima hay mucho intrusismo (y más con el advenimiento del digital). Otro aspecto que no debemos olvidar es que España es el segundo país del mundo en piratería intelectual, así que está claro que el panorama actual no ayuda a lanzarse. A pesar de todo, mi ventaja es que hago muchas cosas diferentes, y algunas de ellas las hace muy poca gente. Sobrevivimos, no tenemos apenas gastos de estructura y somos autosuficientes (ya que no gastos fortunas en el laboratorio). El único gasto importante es en equipo fotográfico, pues me gusta estar siempre a la última. Un poco caprichoso sí soy.
Además de abogado, fotógrafo y deportista, también escribes libros. El último “Fotosub Digital” – La Bilia”. ¿A quién va dirigido este pequeño gran libro de 320 páginas? Muchos pensarán que es un libro muy especializado, poro no es así. En realidad va dirigido a un público muy amplio, desde el que tiene (o quiere tener) una compacta, hasta el que quiere perfeccionar su técnica para participar en concursos, o llegar a publicar en Digitalfoto. Como su subtítulo indica, está ‘todo’ en su interior.
Por último, cuéntanos cómo conseguiste entrar en un libro Guinnes de récords mundiales. Fácil. El antecesor de mi libro (la versión analógica) se presentó en el año 1977 y lo hicimos… ¡bajo el agua! Reunimos a la prensa en las profundidades de la isla de El Hierro, bajamos un ejemplar plástico donde se podía escribir y yo les contestaba mediante un walkie-talkie submarino. Todo un montaje y más en una isla tan pequeña como ésta. Así es como conseguiremos entrar en el mítico de récords Guinnes.

“FOTOSUB DIGITAL: LA BIBLIA”
Con varios libros publicados, Carlos es un tipo incansable y con proyectos siempre en mente. “Fotosub Digital: La Biblia” es uno de su proyectos hecho realidad. Ha sido editado y producido por él mismo y se vende en librerías y tiendas especializadas así como mediante su web. Para los que quieran comprarlo lo más fácil es que lo hagan desde su página ya que el envío es gratuito para la Península e Islas Baleares. Para los residentes en Canarias, lo mejor es que se dirijan a Ocean Photos. El libro ofrece 320 páginas de contenido detallado sobre todos los secretos de la fotografía submarina y la no submarina, acompañado de 333 ilustraciones y fotografías a color con una calidad de impresión soberbia. De tapa blanda y cubierto con una funda de plástico, el libro tiene unas dimensiones de 25 x 20 cm.

 

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