Fotografía de niños en prensa. Cinco principios éticos.

2011.01.26

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA FOTO: http://www.1arte.com/revistas.php?revista=19

Ya sea para ilustrar una crisis, promover una campaña o vender un producto, diariamente vemos decenas de fotos de niños. Pero ¿nos paramos alguna vez a pensar sobre el verdadero contexto de una foto? ¿Pidió el fotógrafo permiso al niño? ¿Cuanta la foto toda la historia del momento en que fue tomada? En el caso de fotos publicadas en prensa o en revistas, ¿el contexto es fiel al verdadero significado de la foto?

  1. Pedir permiso. Obviamente, no siempre es posible pedir permiso antes sin correr el riesgo de perder la ocasión de hacer una foto. Dario Mitidieri, que pasó un año en la India haciendo fotos a los niños de la calle, identifica dos maneras de enfrentarse al problema: siempre que se pueda, pedir permiso antes. Y si no, hacerlo después. “Siempre intento explicar por qué hago una foto y dónde saldrá publicada”, comenta. ” Si las circunstancias me lo permiten, envío copias de las fotos a los modelos”.
  2. Estar seguro de que el uso de nuestras fotos será el correcto. A todo fotógrafo documental se le supone por principio una narración fiel o una interpretación honesta de lo que ocurría en el momento de hacer sus fotos. Dado que los niños raramente tienen voz en los medios, cuando aparecen en imágenes éstas deben ser fieles y responsables, ilustrar verdaderamente el mundo del niño. Y esto no sólo afecta al fotógrafo; los editores de fotografía también han de decidir cuidadosamente la forma en que presentan los fotos de niños a los lectores.
  3. Evitar el sensacionalismo. Las fotos son susceptibles de ser explotadas si se seleccionan imágenes sensacionalistas o desagradables para atrapar la atención del observador. Después de un duro ciclón en Bangladesh, Mitidieri afirma que “estaba rodeado de fotógrafos que tomaban imágenes de niños horriblemente mutilados. ¿Para que? Yo fotografié a los supervivientes. En una de mis fotos aparece un señor mayor transportando agua y, en el fondo, algo desenfocados, unos cadáveres de niños. Se puede mostrar el alcance de la tragedia sin caer en el sensacionalismo”.
  4. Los niños son personas. Es fácil olvidar en una foto al niño real. Unos niños andando por la calle, por ejemplo, no tienen por qué ser vagabundos. Y podrían convertirse en símbolo de los niños de la calle. Pues bien, los más pequeños gozan de los mismos derechos humanos que los adultos, incluido el derecho a la privacidad. Y en el caso de las imágenes de prensa, el cumplimiento de este derecho recae en los fotógrafos y los editores de fotografía, máxime si pensamos en que las fotos cargadas en internet pueden llegar a cualquier parte del mundo.
  5. El lado positivo. No hay que olvidar, sin embargo, que una foto es capaz de informar a los observadores sobre realidades infrahumanas que desconocían. Una foto de un niño puede cambiar vidas para mejor. Mitidieri explica que “una y otra vez ha ocurrido que una foto ha sacado temas ocultos a la luz. Las imágenes pueden utilizarse para enfrentarse a nuevos problemas o incluso solucionarlos de raíz”.

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