¿La verdad está en la foto?

2011.02.02

TEXTO LITERAL DEL “NEW YORK TIMES”: http://www.nytimes.com/

Miércoles, 18 de junio de 1997     The Arizona Republic

No cuando los creadores de imágenes hacen su magia digital. Por Amy  Spindler.

Entre fotógrafos, se le llama ponerse a dieta digital al realzamiento que se utiliza en las fotos de modelos y estrellas cinematográficas para hacerlos parecer extravagantemente perfectos. Sin embargo, la misma tecnología que por mucho tiempo ha sido amiga de la persona de la foto se ha desarrollado tanto, que hoy en día algunos la consideran un enemigo. La fotografía manipulada digitalmente se encuentra tan lejos del periodismo tradicional, que Richard Avedon sugiere llamarla de modo diferente. “Realmente no existe la realidad fotográfica”, dice Avedon. “No se puede creer en una foto”. Avedon ha estado manipulando sus imágenes no en el ordenador, sino a mano, desde alrededor de 1953, cuando le alargó el cuello a Marella Agnelli, que ya Io tenía largo como un cisne, para lograr el efecto deseado.”Yo creo que, como artista, tengo el derecho a interpretar a mi sujeto. Y la fotografía es un arte”. Ese derecho está siendo cuestionado ahora por la actriz Mira Sorvino, que hizo objeciones contra las fotos de David LaChapelle, las cuales fueron alteradas digitalmente para representarla como Joan Crarvford en el número de mayo de la revista Allure. Es cierto que LaChapelle influirá el trabajo de una nueva generación de fotógrafos, de la misma manera que Avedon marcó nuevos rumbos usando técnicas que hoy en día son familiares. Sin embargo, LaChapelle es uno, entre un grupo creciente, para quienes la foto es sólo el punto de partida. Bajo la influencia de este fotógrafo, la idea de la santidad del negativo se está haciendo el asunto más importante en la fotografía moderna. El hecho de que la fotografía está siendo redefinida como invención ilustrativa, le parece espantoso a los que le creen que las fotos representan la verdad. “Ese es un concepto interesante: dónde encontrar la realidad”, dijo LaChapelle, que esta semana se encuentra en los Angeles para fotografiar a Fleetwood Mac para la portada de su álbum. “La gente solía recurrir a las fotos para encontrarla. Se dice que las fotos no mienten. Pues las mías sí lo hacen. Yo hago que mis fotos mientan”. Según Avedon, entre todos los fotógrafos que inventan imágenes surrealistas, LaChapelle es el que podría ser el “Magritte” del género. Magritte no necesitaba la complicidad de su sujeto. La independencia de los fotógrafos como LaChapelle fue puesta bien en claro por la controversia avivada por Sorvino.

Descontenta como Crawford

Nadie parece saber exactamente porqué a Sorvino no le gustó ser representada como Joan Crawford. “Sus razones para no querer ser cierta imagen no importan”, dijo Mara Buxbaum, su agente de PMK, compañía de relaciones públicas. Cuando posaba para las fotos “Hollywood Babylon” en Allure, no le importaba crear otras representaciones espeluznantes, como la de Frances Farmer, lobotomiada, con su cerebro en un tarro. Y no se ha quejado de otros retoques digitales en la misma foto que le perfeccionaron la piel, le alargaron las piemas y le redujeron la cintura. Sin embargo, mientras que Sorvino pensaba que estaba posando como Marlene Deitrich, luego recibió digitalmente cejas grandes y labios crueles. Sobreimpreso a su lado estaka la imagen de una modelo representando a Christina, la hija de Crawford, como en Mommie Dearest. El asunto se ha hecho una cuestión de los derechos de los artistas: el derecho de Sorvino de aparecer como ella quiera y el derecho de LaChapelle de crear la imagen que él quiera crear. “El departamento editorial es un laboratorio”, dijo LaChapelle. “Hay un lugar en el que yo ejecuto las ideas de otras personas. Se llama la publicidad. No estoy en la editorial para hacer lo que quieren los publicistas”. No es sólo el carácter sin costura del trabajo en el ordenador que está causando ansiedad también es su extensión y sus posibilidades ilimitadas. En el ordenador, cualquier foto de Sorvino que exista se podría hacer parecer a Joan Crarwford, o a Fatty Arbuckle. Para los artistas como LaChapelle, Nick Knight, Inez Van Lamsweerde, Jean-Baptiste Mondino, Raymond Meier y Jean-Paul Goude, el hacer la foto increíble, más asombrosa que la vida, es su objetivo. “Es el avance más importante en la fotografía desde su invención”, dijo Knight, refiriéndose a la tecnología digital. “Cambiará completamente la forma en la que tomaremos la fotografía en el futuro”. Fotógrafos como Knight y LaChapelle construyen una foto desde su concepción con el ojo hasta lo que más tarde se hará con ella digitalmente. Este trabajo en tales fotos se considera tan importante que en muchos casos al artista digital le dan crédito por lo que cuenta en las revistas.

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