Santiago Ydáñez.

2011.04.22

Lo siento por Gloria Borrego pero no estoy de acuerdo con la frase que he subrayado en rosa, pero eso es un debate muy extenso. Artículo relacionado con esto que digo.

TEXTO LITERAL DE LA PUBLICACIÓN D-LATEX: http://www.d-latex.com/

ESCRITO POR GLORIA BORREGO.

SANTIAGO IDÁÑEZ: http://www.santiagoydanez.com/

Desde que el arte es reconocido como arte, desde los albores de la civilización humana, el hombre ha tratado de transmitir un mensaje. Pudieron pasar miles de años desde la aparición de las primeras manifestaciones artísticas: pinturas rupestres. Pudieron además ver transformarse a lo largo de los siglos la temática pictórica en función de cada época. De la misma manera fueron depurándose las técnicas paralelo al desarrollo de la tecnología. Pero por encima de toda la evolución que sufriera el arte en cuanto a sus aplicaciones, el trasfondo del mismo permanece inmutable. La pintura, el más preciado y el más logrado vehículo de expresión. Si bien la técnica fotográfica implica un fiel reflejo de la realidad, y la palabra un elemento básico para el cine sonoro, la pintura es representación, imagen, lenguaje y emoción por sí misma. Santiago Ydáñez, ejecuta su pintura partiendo por los principios constructivos de la fotografía. Este procedimiento le permite profundizar en el carácter informativo trasladado a su retrato.

Su obra recuerda la tendencia Neopop iniciada en la década de los setenta por autores como Gerard Richter, David Salle o Bruce Nauman. En idénticas líneas temáticas su obra refleja una variedad de conceptos que abarca desde “el rostro” hasta “la virilidad” o “la represión”. Subyace en su pintura un lenguaje descriptivo y narrativo marcado por el trazo de las curvas combinado con una gama de grises y tonos oscuros hasta alcanzar el negro. El autor toma como referencia la propia realidad para entablar un diálogo consigo mismo y con el propio público. Invita a la autoreflexión y nos hace partícipes de sus inquietudes. Nos sentimos cómplices de su angustia y nos contagia su patetismo excesivo. Tan excesivo como su propio arte, repleto de efectos barrocos de los que emanan sus conflictos vitales. Santiago Ydánez es un artista innovador que pone su pintura al servicio de su propia burla, haciendo que  su autorretrato se convierta en objeto de ridiculización, motivo de carcajada para él mismo y para sus espectadores. Se trata de una pugna contra su propia existencia. Una mirada hacia su interior que brota en forma de autorretrato y es reflejo del medio, del dolor, la soledad y ala patología. Es una advertencia sobre la fragilidad del ser humano. Tal vez podamos resumir la obra de Santiago Ydánez con una frase del célebre James Joyce: No es preciso hablar sobre algo, sino hablar algo.

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