Mutantes. Por obra de la moda.

2011.11.02

PUBLICACIÓN Y TEXTO LITERAL DE LA REVISTA SMODA: http://smoda.elpais.com/
FOTOS DE STEVEN MEISEL: http://steven-meisel.tumblr.com/
ESTILISMO EDWARD ENNINFUL, MAQUILLAJE PAT MCGRATH Y PELUQUERÍA JIMMY PAUL.

La suma de un buen diseño, la visión única de un gran fotógrafo y la actitud personal de una top dan alas a la metamorfosis. En estas fotografías la moda es el vehículo para explorar diferentes identidades. Cuatro grandes modelos posan como son y como pueden llegar a ser: ¡Magia!

↑ CAROLYN MURPHY. Aunque nativa de Florida, Calolyn es la encarnación de la perfecta surfera californiana. Vive frente al mar, coge olas al atardecer y deja que el sol dibuje las pecas de su rostro. Imagen de Estée Lauder desde hace una década, a sus 38 años ha posado para todos los grandes, de Avedon a Newton; de Testino a Demarchelier; de Weber a Lindbegh. El objetivo de Meisel la convierte en una impecable Babe Paley, musa de la alta sociedad de los años 40. (Foto de la izquierda) Vestido de Dior, colgantes de Hause of Waris, Loree Rodkin y Jennifer Meyer. (Foto de la derecha) Para la transformación luce vestido de Carolina Herrera, sombrero de Patricia Underwood, anillo y pendientes, todo de Van Cleef & Arpels; collar de Chanel, cinturón de Oscar de la Renta, reloj de Verdura.

↑ RAQUEL ZIMMERMANN. ADN brasileño: cuerpo espectacular, rostro de proporciones clásicas y elegancia natural. Inquietudes terrenales: Raquel no piensa en lujos, sino en dar sentido a su vida. Lo consigue con la meditación trascendental, a la que dedica su energía cuando no es la imagen de Gucci, Chloé, Lanvin o Alexander Wang. la chica zen se convierte en evocador recuerdo de otras damas de la moda: Dovina, Suzy Parker, Dorian Leigh o Elise Daniels, las modelos longuilíneas que dieron forma a los sueños de Dior e Yves Saint Laurent en los años 50. (Foto de la izquierda) Chaqueta de Yves Saint Laurent, cazadora de Levi´s, colgantes de Abraxas Rex by Paris Kain y Herkimer; anillo y  pulseras de Elizabeth and James. (Foto de la derecha) Para esta reencarnación viste vestido de Lanvin, sandalias de Manolo Blahnik, pendientes y anillo, todo de De Beers; broche de Graff, brazaletes de Verdura.

↑ KAREN ELSON. De la Vivienne westwood de los años 70 a la Judy Garland de Ha nacido una estrella, el recorrido de esta británica con cabello de fuego empieza y termina en la música, del punk al cabaret. Por pasión ha publicado su primer disco, The ghost who walks in. Por compromiso, es miembro fundador The citizen´s band, una troupe musical de parodia política. Y por su exmatrimonio, en agosto (2011) celebró con una fiesta su divorcio de Jack White, de los White Stripes. (Foto de la izquierda) Chaqueta de Anna Sui para Adrienne Landau, vestido de Valentino, pendientes, anillos y colgantes todo de Stephen Webster, bolso de Jerôme Dreyfuss. (Foto de la derecha) Top de Giambattista Valli, vestido de Oscar de la renta, collar de David Yurman.

El ejercicio de la fantasía

Por franca Sazzani, Directora de Vogue Italia

La moda es, por naturaleza propia, un juego de retorno continuo entre lo que existe y lo que todavía no es. Es también la mirada de un futuro que inventa dimensiones que se materializan mágicamente. Una de las razones, después de tanto tiempo, me sigue apasionando mi trabajo y es la posibilidad infinita que ofrece de ejercitar la fantasía, de expresarme. Ni siquiera el autor más famoso y con más experiencia tiene tanto margen como yo para representar la vida. El destino lo ha querido así.

Lo extraordinario de la moda radica justamente en su doble naturaleza. Es concreta pero a la vez aleatoria: debe responder a existencias totalmente opuestas entre sí, como un capricho, la fantasía y la producción industrial. Estos confines interminables lo abarcan todo: el sueño y la realidad; el nacimiento y el final; mi propia sensibilidad y la posibilidad de aunar esta perspectiva personal con los valores que me ayudan a construir mi revista. La moda tiene el poder de modificar la identidad de las personas y lo logra a través de los objetos cotidianos que se convierten en auténticos instrumentos de transformación. Infiel por naturaleza, la moda ha hecho de la contradicción un credo. En el pasado, los estilos podían durar mucho tiempo, pero su esperanza de vida se ha ido acortando hasta negar incluso lo que se afirmó en la temporada anterior o en el último mes. Lo que se consigue con esto es adaptarse al sentir más contemporáneo: el pensamiento dominante es el sincretismo. Vivimos en la complejidad, y el principio fundamental es la convivencia entre los opuestos y el continuo cambio tanto del gusto y del pensamiento como las imágenes.

Cuando trabajo con fotógrafos jóvenes o con autores como Bruce Weber y Steven Meisel se produce un intercambio intelectual, siempre desde el respecto total de las personalidades individuales. Los profesionales que contribuyen a contruir una fotografía son distintos y especiales, como también sucede en la puesta en escena de una obra de teatro. Cada papel es vital para que el resultado sea coherente. Como es natural, la autoridad y la credibilidad se construyen con tiempo; me doy cuenta de que, a través de un medio tan importante como Vogue Italia, la influencia que una imagen puede llegar a tener sobre un lector es grande. Pero acaba siendo de un cuadro más amplio. Los contenidos visuales que aparecen en las revistas, en cine o en la publicidad van mutando lentamente. Sometidas al debate, al final estas imágenes, que se entremezclan con otros estímulos, terminan por modificarse. Yo huyo de los lugares comunes y, como le sucede también a la moda, no tengo prejuicios: tanto ella como yo ponemos el listón muy alto. La osadía me resulta simpática.

↑ FEI FEI SUN. Del esplendor intenso y agreste de la actriz china al canon de belleza geométrica de los años 60. Arriba lleva chaqueta de Dior. Abajo, gabardina de Burberry, sombrero de Balenciaga, guantes de Carolina Amanto.

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