Eugenio Ampudia: Operario de ideas devoradoras.

2011.12.26

PARTE DE UN TEXTO DE LA PUBLICACIÓN “24-k MAGAZINE”

ESCRITO POR GUILLERMO ESPINOSA

Eugenio Ampudia comenzó a exhibir su trabajo allá por 1987 y, sin embargo, hoy se le vincula más con una generación posterior, posiblemente por su postura tecnológicamente avanzada y su particular mirada. El propio artista, siempre muy crítico con los entresijos del mundo del arte y también con el propio proceso de creación y sus vinculaciones, confiesa sentirse hoy sorprendidamente mimado por las instituciones españolas. Escultor, pintor, videocreador, instalador, artista digital y comisario (su capacitación tecnológica lo ha impulsado a ello: fue uno de los pioneros del net-art y el arte en formato digital de este país), Ampudia también es fundador de Operariodeideas, colectivo de comisarios que llevan una década avanzando en este país el porvenir del arte contemporáneo.
Eugenio es, además, uno de los artistas que más utiliza la yuxtaposición de representaciones de la realidad y simulacros a través de imágenes proyectadas. Igual coloca un cielo en una mesa que incendia cualquier espacio. Todo visto bajo una percepción ambivalente de la imagen. Y el resultado, sí, aumenta cualquier temperatura: real y puramente intelectual.

Tu trabaio ha hablado muchas veces del propio proceso artístico, de la relación obra de arte-espectador y del sistema del mundo del arte. ¿Ha cambiado esta relación desde que empezaste enlos 80? El aumento de oferta, con la creación de nuevos museos y centros de arte, ha especializado al espectador. Ahora es más avezado y está mucho más implicado. También hay grandes cambios en la producción de las obras, en su exhibición y en las estrategias de los artistas. Aunque sigue dándose un mensaje predominante, una mirada antigua.
Pero, ¿el arte conceptual ha logrado finalmente llegar al público o todavía no? El público ya forma parte del concepto.
¿Qué te interesa del arte emergente hoy? ¿Se han abierto nuevas vías? Me interesa, sobre todo, cómo han cambiado tanto el sistema referencial como el iconográfico con la incorporación de la realidad inmediata al mundo del arte.
Muchos de tus mensajes son revulsivos conceptuales. ¿En qué situación te coloca el fomentar, por ejemplo, la quema imaginaria de bibliotecas? Bueno, no quemo la biblioteca: la biblioteca arde. Creo que está directamente relacionado con propuestas diferentes, incluso relacionadas con las formas orgánicas de almacenamiento de información y con la utilidad deconstruida de los objetos.
Uno de tus lemas ha sido “armad a los artistas”. El juego de palabras es claro, pero ¿por qué tendíamos que hacerlo? Si los artistas disponen de nuestras mejores armas, quizá alguna vez logren ganar nuestras peores batallas.
Es admirable el acabado estético de tus piezas, que aumenta el valor del concepto que las articula. ¿Es un deber que el resultado sea bello? La belleza es una de las convenciones que ha usado el arte; es pasaporte y certificado. Yo la uso de un modo perverso para apoyar las ideas que, desde luego, no puedo pensar de otra manera.
Tu trabajo como comisario o en Operariodeideas ha denunciado muchas veces las perversiones del mercado del arte. ¿Dejará alguna vez de ser perverso? Lo que sería realmente perverso es que quisiera dejar de serlo.
Muchas veces has trabajado con imágenes proyectadas que reconstruyen acciones de un modo fantasmal. ¿Qué te interesa de la representación del simulacro? El simulacro esta ahí: lo que me interesa es ese mínimo giro que genera una dimensión y un sentido completamente distinto. De un partido de fútbol a la historia del arte hay un salto.
¿Qué es lo que te gustaría comisariar a día de hoy? Biotecnología genética hecha por artistas.

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