El ferrotipo.

2012.01.27

El ferrotipo era un sistema de positivado directo que se comenzó a desarrollar en un principio en Francia sobre 1853, por el fotógrafo y profesor Adolph Alexandre Martin (1924-1825), a partir del proceso del colodión. En Estados Unidos, el profesor L. Hamilton Smith (1819-1903), recogió la idea de Martin y experimentó con la toma de fotografías positivas de colodión, que resultaría posteriormente el llamado ferrotipo patentándolo en 1956.

Este proceso antiguo estuvo comercialmente en uso hasta 1920, aunque desde 1915 entró en declive.

Las llamadas Hidden Mothers (Madres ocultas) crearon todo un género en los albores de la fotografía con los ferrotipos.

El ferrotipo es una variante del proceso del colodión húmedo y al igual que el daguerrotipo, la imagen se fijaba en una placa de metal expuesta en la cámara, pero el metal era acero (hojalata) o hierro en lugar de cobre. Esta placa se lacada por ambas caras con barniz japonés negro o café en lugar de plata. Luego se sensibilizaba con colodión y nitrato de plata justo antes de la exposición en la cámara oscura. El ferrotipo era un negativo en su formación química y aparecía como positivo debido a la placa negra.

Dos empresas estadounidenses empezaron la producción de placas de metal lacada. Peter Neff obtuvo la patente del profesor Smith, llamando a su producto “melainotype” (del término griego melanio que significa oscuro o negro) y su rival, Victor Griswold, lo llamó ferrotipo (del término latín ferro que significa hierro).

Las imágenes obtenidas eran bastante planas predominando los tonos grisáceos y pocos contrastados. En ocasiones se barnizaban para aumenta el grado de protección y darle cierto brillo.

Con frecuencia reproduce el sistema “paquete daguerriano” (una especie de estuche) hasta el año 1865, llegándose a confundir con los ambrotipos que se mostraban de esta forma. Después era habitual su presentación en una especie de ventana recortada de papel, con formato de carta de visita y en ocasiones insertos en álbumes de estilo modernista.

La poca fragilidad del metal que soporta la imagen, la facilidad para la toma, así como su precio asequible, le dieron popularidad a este proceso fotográfico e hicieron posible que a diferencia de otros “positivos directos de cámara”, su uso comercial se prolongase hasta las primeras décadas del S. XX. Durante la guerra civil norteamericana fue la forma de reproducción más demandada. Era un soporte muy ligero por ser una lámina muy fina y aguantaba los golpes y maltratos del correo. Por eso miles de soldados se hacen un retrato para sus familiares.

El ferrotipo nunca alcanzó la calidad de la imagen que se obtenía con el daguerrotipo.

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