Richard avedon.

2012.02.06

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA NEO2: http://www.neo2.es/

ESCRITO POR MIREIA CIRERA.

No hay sonrisas, ni emociones. Personas creíbles despojadas de todo aire de heroísmo. Las fotografías de Richard Avedon (1923, Nueva York) van más allá de la superficie visible y penetran en los niveles más profundos de la personalidad del ser humano.

En los últimos 26 años durante el mes de marzo en Sweetwater, Texas, se celebra el Rodeo de la Serpiente de Cascabel. El rodeo es un intento de limpiar las praderas de serpientes para que sean más seguras para las crías de ganado. Avedon asintió a este acontecimiento que duraba tres días en la primavera de 1979. Junto con dos ayudantes montaron un estudio al aire libre, utilizando una gran lámina de papel blanco como fondo y se dispuso a reflejar con su enorme cámara Deardorf la dureza extrema de supervivencia en el oeste americano. Avedon encontró a un jovencito que ayudaba a su padre a quitarle la piel y las entrañas a las serpiente, lo fotografíó a lo largo de dos días, era Boyd Fortin, despellejador de serpiertes. El retrato de Boyd Fortin inauguró la serie de retratos que formaron el proyecto In the American West. Por encargo del Museo Amon Carter, de Fort Wort (Texas) y especialmente de su director Mitchell A.Wilder, entre 1979 y 1984 Richard Avedom fotografíó 752 personas a lo largo de su recorrido por 17 estados y 189 poblaciones del oeste americano. El resultado es una serie de retratos en blanco y negro de personas degradadas físicamente, que muestran la dureza de sus vidas cotidianas. Individuos que narran su propia historia en una sociedad inalterada.

Sin ánimo de ennoblecer a los personajes, su cámara es dura, rozando la brutalidad. La mínima expresión, la austeridad que caracteriza sus retratos, hacen florecer a la superficie, los sueños truncados de los habitantes. Ya no hay pioneros ni conquistadores. Es una desmitificación de la tierra prometida. Una realidad desoladora, diminutos rastros de lo que queda del sueño americano. La primera presentación de las fotografías se hizo en Texas en 1985 y fueron recibidas con fuertes críticas, quizás porque evidentemente no reflejan la cara más amable de la realidad, y por la forma con la que mostraba las imágenes, nada idílicas, de los pobladores de la América profunda.

Petra Alvarado, empleada de fábrica; Robert Dixon, envasador de carne; Andrew Godwin, pastor de la iglesia Baptista; Robert López, trabajador de yacimiento petrolífero; vagabundos, camareras, mineros, rancheros, concursantes de rodeos… Imágenes que conciernen al espectador y lo sumergen en el sufrimiento que caracteriza a estas personas. Tan sólo su condición humana, sin anhelos de grandeza. Personas dignas en la extrema miseria. Pero alrededor de ellas distinguimos una aureola mágica, Avedon les otorga el don de ser “alguien” De estos seres abandonados a la intemperie surge la propia existencia del ser humano. El artista cita: “Estoy suficientemente cerca del sujeto como para tocarlo y entre nosotros no hay nada salvo lo que ocurre mientras nos observamos mutuamente durante la realización del retrato”.

El viaje en el cual Avedón se adentra por territorios y vidas desconocidas. Un viaje a través del tiempo. Un recorrido donde se encuentra con pueblos mineros decadentes como Butte. Comparte la vida y las tradiciones de los “hutteritas“, una secta religiosa conservadora, aislada en medio de grandes extensiones de tierra; convive con estas comunidades que rechazan la mayoría de los aspectos de la vida cotidiana y que adoptan la austeridad como principio de vida. Avedon también plasma las míseras y duras condiciones en las que trabajan los mineros, siempre buscando el reto y el peligro.

Un recorrido por varios estados de los Grandes Lagos y de las Montañas Rocosas, por el oeste hasta Sierra Nevada, por el norte hasta Calgary (Canadá), por el sur hasta la frontera mexicana. Se adentra en los estratos más bajos de la sociedad y eleva  a la categoría de protagonistas a estas personas, imponiéndoles su propio código estético y eliminando el contexto donde se ubican.

Fotografías que son el contrapunto de los protagonistas de sus célebres y glamurosas fotografías de moda y de artistas. Retratos mordaces y poco convencionales que le condujeron a la fama en los años 50. A través de la revista Harper’s Bazaar, Richard Avedon revolucionó la fotografía de moda. Supo captar los instantes decisivos de Cartier Bresson y se convirtó en el fotógrafo paradigmático de la revista Egöiste.

Después de retratar sin concesiones a artistas famosos cuesta creer que estos retratos que representan la otra cara de la moneda hayan nacido de él. Su objetivo apunta ahora a vagabundos y camareras como gesto de liberación. Richard Avedon es un interprete del ser humano en todos los sentidos, estableciendo una relación de complicidad ente él y la persona fotografiada, ejerciendo un control sobre ella. “Un fotógrafo retratista depende  de otra persona para completar su fotografía. Su necesidad de defender su caso es defender el mío, pero el que tiene el control soy yo”.

4 comments

  1. […] y Jacques Henri Lartigue por su composición y estudio de luz. Cecil Beaton, Hort P.Horst, Richard Avedon, Robert Mapplethorpe, Annie Leibovitz y Helmut Newton, por sus retratos y aportaciones al mundo de […]

  2. […] por los paparazzi como los que posaban para ellos. Cazadores cazados. Irving Penn, Helmut Newton, Richard Avedon, Guy Bourdin o… David Bailey «gente guapa». No eran simples testigos que apuntaban sus […]

  3. […] de cine Derek Jarman, David Lynch y Fellini. También ha sido muy importante para él el fotógrafo Richard Avedon y el diseño gráfico psicodélico de su padre, Alan Aldridge. Su obra  está llena de glamour, […]

  4. […] que se hacían treinta años atrás. Con Vreeland también se incorpora a la revista el genial Richard Avedon y una pléyade de colaboradores de lujo, como Susan Sontang. El protagonismo de las imágenes puede […]

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