La fotógrafa Nan Goldin.

2013.07.21

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA VANIDAD: http://www.vanidad.es/

ESCRITO POR MARIO CANAL.

El tiempo pasa y como dice ella misma, “mi amistad es más tierna y cariñosa, menos conflictiva. La vida que llevo es más calmada porque yo me he calmado. Quizá por esto hay más esperanza en las fotos y una nueva luz”. Una iluminación más natural que huye de los espacios cerrados, donde se refugiaba con sus amigos —la amistad como motor indiscutible de su trabajo, que no es otra cosa que su vida—, en su primera época como fotógrafa, y de la que salió rompiendo el cristal que la alejaba de la naturaleza: rehabilitándose y disfrutando de los paisajes europeos. Pero en la entrevista que nos facilita Scalo —ella hace tiempo que se niega a explicar nada—, dice más cosas, por ejemplo qué es una artista para ella: “Yo  me convertí en artista a principios de los 70, no durante el boom de los 80. Por ello creo que una artista no debe preocuparse por el dinero, el dinero no tiene nada que ver con el arte. En EE UU hay más gente yendo a la escuela de arte que a la de negocios porque creen que van hacer dinero. Cuando yo llegué a la escuela de arte estábamos avisados de que deberíamos tomar todo tipos de trabajos a lo largo de nuestra vida para poder salir adelante. Mis fotos se han exhibidos desde 1973, cuando yo tenía 19, pero sólo desde 1992, empecé a ganar dinero con ellas. Nunca trabajé para el mercado”. Muy interesante es lo que la fotógrafa norteamericana comenta respecto a su valor: “Mi trabajo es subjetivo. Yo continué mi propio camino. Durante mi primera estancia en Japón, donde colaboré en una exposición con Nobuyoshi Araki, me llamaron misionera de la moral porque intentaba romper los tabúes que rodeaban el SIDA y la homosexualidad y porque intentaba que los jóvenes artistas contactaran entre sí. Con mis fotos… ¿Quiero salvar al mundo? Sé que esto suena prepotente, pero intento trabajar con una conciencia ética. Realmente creo que el arte puede disolver los límites entre los individuos. Quizá ser un artista es como ser un sacerdote. El arte es algo sagrado, debemos liberarnos a él totalmente”.

 

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