La exposición “correcta”.

2012.07.16

TEXTO LITERAL DE LA COLECCIÓN “TODO SOBRE LA FOTOGRAFÍA & VIDEO DIGITAL”, VOLUMEN 12 “HAGA, RETOQUE  Y COMPARTA EN INTERNET SUS FOTOS Y VÍDEOS” DEL PERIÓDICO EL MUNDO: http://www.elmundo.es/

Normalmente se define “correcta” aquella exposición que permite recoger todos los detalles de la imagen. El exposímetro mide la cantidad de luz presente en la escena y sugiere los valores que deben definirse para la combinación tiempo-diafragma. Esto es lo que podemos leer en los manuales de instrucciones de las cámaras fotográficas y en muchos manuales de fotografía, pero no es una definición muy detallada.

En realidad es necesario aprender a considerar la exposición desde un punto de vista más creativo, dejando a un lado el convencimiento de que se trate de un simple dato numérico, de que exista una sola exposición “correcta” y que todas las demás son erróneas.

Contrariamente a lo que los manuales destinados a los principiantes enseñan con prisas, la “exposición correcta”, entendida en un sentido absoluto, no existe. Esto se debe a que el mismo sujeto puede asumir significados distintos dependiendo de cómo lo ha leído, interpretado y por consiguiente expuesto. En otras palabras, para cada sujeto existe una cantidad virtualmente infinita de posibles exposiciones, cada una de las cuales es capaz de contar algo de peculiar y característico.

¿LUCES Y SOMBRAS? Tomemos como ejemplo un bosque, el lugar la luz solar que se filtra por entre las ramas crea en el terreno manchas de luz cegadoras alternadas con abismos de sombras profundas. Ninguna película o sensor es capaz de traducir correctamente este elevadísimo contraste de tonos, por lo que es necesario tomar una decisión: exponer para las luces dejando que las sombras se pierdan en el negro absoluto, o exponer para las sombras dejando que las luces altas se “quemen” en el blanco absoluto.

↑ Fotografía en Sodeto (Comarca de Los Monegros)  Paula Juan Altemir. Fuertes luces se alternan con luces muy definidas.

La única cosa que no hay que hacer es una media entre los dos valores extremos, porque de esta manera las sombras y las luces resultarían indescifrables. Utilizando una atmósfera equivaldría a decir que un hombre con la cabeza en el horno y los pies en el congelador “disfruta” de una temperatura media óptima.

En un caso como este a veces es mejor dejarlo estar y volver al lugar cuando la luz sea más favorable. También desistir de fotografiar algo porque las condiciones no son las que permitirían en imágenes la emociones experimentadas forma parte del proceso creativo.

Si por el contrario fuese precisamente esa la luz que se quiere, entonces será necesario elegir qué fotografiar y eso afectará directamente a la composición: decidiendo fotografiar un área en sombra o eligiendo unos detalles iluminados por el sol habrá que cuidar el encuadre de forma que las áreas indescifrables ocupen una parte no significa de la imagen.

La elección de la exposición juega así un papel clave en la elección de la composición: será el fotógrafo el que elija el elemento al que darle el papel protagonista, no porque esté condicionado por el exposímetro sino por su creatividad.

↓ Fotografía en Cabo de Home (Galicia) de Paula Juan Altemir. La exposición tiene que ser funcional para la creatividad del fotógrafo. Ejemplo de paisaje a contraluz.

LA CANTIDAD DE LUZ SE DECIDE Esto demuestra que la combinación tiempo-diafragma determinada por el exposímetro tiene que ser siempre sometida a revisión y adaptada a las exigencias comunicativas del fotógrafo. El concepto fundamental, que habitualmente se le escapa al principiante, es que la cantidad de luz que alcanza a la película no constituye un parámetro absoluto que depende de manera mecánica de la cantidad de luz reflejada por el sujeto (y por ello medible) sino una elección expresiva y , como tal, no se mide sino que se decide.

El exposímetro debe consultarse porque se trata de un instrumento fundamental para el fotógrafo creativo, pero es importante que no es infalible. Bajo condiciones de luz críticas, como en el caso del contraluz, el exposímetro puede facilitar resultados que no coinciden con la imagen que el fotógrafo quería obtener. Es un instrumento que no puede de ninguna manera sustituir a la sensibilidad y a la inteligencia.

Por eso la pregunta correcta que hay que plantearse no tiene que ver con la exposición exacta para un determinado sujeto, sino con la cuestión de dónde se quiere dejar “caer” el gris medio.

 

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