SAHARAUIS. Veinticinco años fuera de casa.

2013.02.08

TEXTO LITERAL DE LA PUBLICACIÓN EL PAÍS SEMANAL: http://www.elpais.com/suple/eps/
ESCRITO POR PACO NADAL: http://blogs.elpais.com/paco-nadal/

Viven donde parece imposible vivir, un inhóspito pedregal en el desierto argelino. Llevan así 25 años. Las decisiones políticas no llegan, y 200.000 refugiados saharauis luchan día a día. Siete fotógrafos españoles han recogido en un libro la vida en estos campamentos para recaudar fondos para ayudarles.

EL DESIERTO. Sopla el siroco. José Manuel Navia ha recogido la manta de arena que envuelve el campamento de Daria, en Tinduf.

Observen con detenimiento  las fotografías que ilustran está páginas. ¿Que ven en ellas, drama o lirismo? Hay niños que juegan felices, perfiles difuminados de muchachas sonrientes, escenas familiares que destilan dulzura. Nadie diría que los protagonistas de estas imágenes llevan desde 1976 viviendo en uno de los lugares más infernales de la Tierra, que esos niños nunca han visto un árbol, que esas mujeres hacen sus necesidades en el desierto a la vista de todos porque en sus jaimas no hay letrinas; sin embargo, son una de las causas de la reciente crisis diplomática entre España y Marruecos. El conflicto lleva cinco lustros empantanado en los despachos de la ONU y mantiene como rehenes en los campos de refugiados de Tinduf, un desolado páramo argelino, a 200.00 saharauis.

LAS MUJERES. Su tesón mantiene las estructuras de estos asentamientos. Aquí, Evaristo Delgado retrata a tres mujeres que esperan en el patio de una escuela taller en el campamento Veintisiete de Febrero.

Ellos son los protagonistas de estas fotografías, captadas por la mirada personal, intuitiva y poética de siete fotógrafos españoles. La dignidad y la poesía que destilan sus imágenes son un espejo de la valentía con la que el pueblo saharaui, olvidado por el mundo, afronta su sexto lustro de lucha. Como decía André Breton, la belleza tiene que ser convulsiva o no será.
Las raíces del problema se hunden en el lejano 14 de noviembre de 1975. Ese día, España firmaba un acuerdo tripartito con Marruecos y Maruitania por el que se entregaba a estos dos países la antigua colonia del Sáhara Occidental después de casi un siglo de presencia española en la zona. El tablero de la geopolítica estuvo en contra de los saharauis. En aquellos últimos días de 1975, España pasaba por momentos delicados. Con Franco a punto de morir y un futuro incierto sin el dictador al frente, al titubeante Gobierno de Carlos Arias Navarro se le amontonaban los problemas. Y el de los derechos de los saharauis era el último de la lista, pese a ser entonces príncipe Juan Carlos, en una revista a El Aaiún en octubre de 1975, manifestó la voluntad española de cumplir con el mandato de la ONU de 1965, que pedía un referéndum de autodeterminación para el Sáhara español.
Pero Hassan II jugó más fuerte, y el resultado está en sus libros y en las hemerotecas. Conocedor de la debilidad española, el monarca alauí puso en jaque las líneas fortificadas de la VII Bandera de la Legión con la famosa Marcha Verde. Madrid claudicó sin mucha resistencia, y en febrero de 1976, de la noche a la mañana, el Sáhara Occidental pasó de manos españolas a marroquíes.

LA VIDA. Parece casi imposible que en este terreno se desarrolle vida cotidiana. Pero los refugiados saharauis llevan 25 años intentándolo. Así lo recoge Ángel Sanz Abad con este salón de té en Raguni.

La mayoría de los saharauis huyó, siguiendo al Frente Polisario —un grupo armado de resistencia fundado en 1973 para oponerse a la presencia Española—, se internó en el desierto hasta alcanzar la frontera argelina, hostigada por los aviones marroquíes. El Gobierno de Argel, interesado en debilitar a su vecino y enemigo secular, les dejó establecerse en Tinduf, un pedregal inhóspito donde parece imposible que pueda habitar un ser vivo. Y allí siguen. Veinticinco años después de aquella huida, el pueblo saharaui espera en tiendas de lona y jaimas de piel de camello una solución a su drama.
Amnece muy pronto en el campamento Veintisiete de Febrero, uno de los que forman la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en el exilio de Tinduf, convertido ahora en escuela de formación profesional para mujeres. Está oscuro aún cuando Salen Mohamed, nacido en El Aaiún en 1942, soldado del ejército español desde los 16 años, sale de su tienda familiar y arranca el autobús de transporte público que conduce. Salem es un tipo con suerte porque tiene un trabajo y una pensión del ejército español, en el alcanzó la graduación de cabo. Con ambos ingresos puede mantener a sus ocho hijos. Su historia esa calcada a la de Ibrahim Omar Ibrahim, 15 años en el ejército español, y a la de muchos otros hombres que estaban formados en los patios de los cuarteles españoles aquel aciago 12 de enero de 1976, cuando sus capitanes les ordenaron entregar las armas y abandonar sus puestos. Muchos de ellos guardan su carné de identidad español, sus contratos con la Administración colonial, su cartilla del servicio militar o cualquier recuerdo que les sigue a un pasado que les ayuda a soportar la pesadilla. La referencia a España es constante en los campamentos. El español es la segunda lengua en los campos y la Península es vista como la única esperanza de apoyo en la Unión Europea.

LOS NIÑOS. Persiguen la normalidad, pero tienen una sonrisa triste, como éstos a los que ha mirado José María Díaz-Maroto en el campamento Veintisiete de Febrero.

Uno de los fotógrafos del grupo lleva consigo un ejemplar de Estudios saharinos, una obra del historiador Julio Caro Baroja considerada el mejor tratado antropológico sobre esta zona del Magreb. Ibrahim la toma entre sus manos casi con reverencia; se sienta en la arena junto a su amigo Mulay Fadel, que trabaja como guía y traductor, y ambos lloran de emoción. Es su propia historia, la cronología de su pueblo, y además contada por un español.
Conforme clarea la madrugada, una multitud de sombras empieza a purular por los campamentos. Los niños se dirigen a la escuela (la escolarización es obligatoria en la RASD),  las mujeres salen a busca agua o a un puesto de trabajo en oficinas estatales, en los hospitales o en las escuelas. Algunos hombres rezan de rodillas la primera oración del día. Pese a lo inhóspito del terreno, la República Árabe Saharaui Democrática no ha tenido más remedio que organizar un Estado en miniatura, con todos sus servicios. Lo que en un principio parecía una huida temporal, hasta que los hasanias (guerreros) saharauis expulsaran al invasor marroquí, se ha convertido en un cuartro de siglo de espera.
Y ése es el verdadero milagro, lo que fascina a la caravana casi continua de cooperantes, amigos y simpatizantes que llegan a Tinduf portando ayuda y tratando de que la llama de la actualidad saharaui no se apague en los medios de comunicación. Aunque no es una arcadia feliz y existen desigualdades sociales y problemas internos, los saharauis han logrado instalar granjas de pollos, servicios médicos, un sistema de distribución de los alimentos de ayuda internacional, hospitales, escuelas, oftalmólogos, pequeños negocios de comestibles y tabaco, y transporte público, en un paisaje lunar donde no crece una brizna. Un ejemplo de supervivencia en la nada más absoluta. Gran parte del mérito recae en la mujeres saharauis, cuyo trabajo callado y anónimo ha contribuido decisivamente el entramado educativo y sanitario de que hoy gozan los campamentos de Tinduf.
Hacia las once de la mañana, la vida desaparece de Tinduf. El termómetro roza los 50 grados, y sólo cabe meterse bajo la tienda, buscar una sombra y pasar el día aletargado, medio muerto bajo un calor imposible de describir. Será hasta media tarde, cuando el sol empiece a declinar y los niños vuelvan a corretear entre la jaimas, los hombres extiendan alfombras sobre la arena para sentirse a charlar y tomar el té, y las madres preparen la cena con las raciones de la ayuda internacional.

EL VIAJE. A la derecha, Manuel Sonseca describe l nada con porterías de fútbol.

Con esta terrible monotonía discurren los días para el pueblo saharaui. La solución política al conflicto parece a corto plazo. El 1 de noviembre (2008), durante su primera visita como soberano a las “provincias meridionales”, el rey Mohamed VI volvió a reclamar la marroquinidad del Sáhara. En su auxilio de Tinduf, el Frente Polisario declarada como una “grave provocación”. la visita real. Mientras, Naciones Unidas se ve incapaz de llevar adelante el referéndum de autodeterminación prometido en 1991 (Marruecos presentó 130.000 recursos a un censo electoral de 86.000 votantes) y acaba de prometer una tercera vía que otorga una amplia autonomía a las provincias del sur en el marco del Reino de Maruecos, y que sería refrendada por los habitantes del Sáhara en una consulta popular transcurridos cinco años. Una propuesta rechazada del plano por el Frente Polisario. Mientras tanto, todo el pueblo —muchos de cuyos integrantes tuvieron DNI español— soporta el destierro en una desolada esquina del Sáhara. Y sus niños siguen sin saber lo que es un árbol. Es lo que tratan de denunciar estas fotos.

Estas fotografías pertenecen al libro ‘Saharauis, sólo el desierto‘, de próxima aparición. Los beneficios de su venta irán a parar íntegramente a un programa de oftamología que Médicos del Mundo tiene en los campos de refugiados saharauis de Tinduf.

 

3 comments

  1. Desde Un trozo de cartón, estamos encantados de contaros entre nuestros 11 blogs favoritos. http://untrozodecarton.wordpress.com/2013/06/07/mi-liebster-award-un-premio-por-y-para-bloggers/

    Irene Morán, 7 junio, 2013
  2. Lo peor de todo es que casi 30 años después no parece haber esperanzadoras expectativas.
    La solución no sé por donde tiene que pasar pero si existe alguna posibilidad creo que no va a recaer en las incompetentes manos de la ONU para efectuar resoluciones fuera de sus áreas de interés ni de la comunidad internacional.
    Por cierto, hará tres años más o menos, pude acudir a unas ponencias de tres días sobre cine de no ficción que tuvieron lugar en Bilbao donde conocí a un artista catalán con un punto de vista muy interesante y que ha trabajado mucho y muy bien sobre este tema: Lluís Escartin.Visado para un txangurro

    Ainara R. Jozifek, 4 diciembre, 2013
  3. Ainara R. Jozifek, gracias por aportar tu visión sobre este tema tan peliagudo. He ojeado tu blog “Visado para un txangurro” y voy a poner en WEBS INTERESANTES que tengo a la derecha.
    Hola Irene Morán, por motivos de que estoy malita, tengo un poco abandonado el blog. Hoy me he metido desde hace unos meses y he visto estos dos mensajes, que me han animado a no abandonar este proyecto llamado “Limpio mi apartamento”.
    A “Un trozo de cartón” también lo voy a poner en WEBS INTERESANTES.
    GRACIAS CHICAS!

    Limpio mi apartamento, 11 febrero, 2014

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