Tina Modotti. Fotografía y vida.

2011.03.17

TEXTO LITERAL DE LA REVISTA RETOQUE DIGITAL (GRUPO ARES INFORMÁTICA, S.L)

ESCRITO POR MONTSE MORCATE: http://www.queridoepitafio.com/

SI PRETENDEMOS HABLAR AQUÍ DE TINA MODOTTI, DEBEREMOS ESTABLECER UN BALANCE  JUSTO ENTRE LO QUE FUE Y SIGNIFICÓ ESTRICTAMENTE SU OBRA Y LO QUE  REPRESENTÓ SU VIDA COMO PERSONAJE, POR LO QUE HA PERDURADO SU TRABAJO Y SU MITO, ES INDUDABLEMENTE POR ESE DEBATE CONTINUO POR ESTABLECER UN EQUILIBRIO ENTRE LO SOCIOPOLÍTICO Y EL ARTE.

Retrato a Tina Modotti de Edward Weston  en 1923.

Tina Modotti vivió y produjo su obra durante los movimientos políticos y artísticos más relevantes de lo primera mitad del siglo XX. Acontecimientos que paulatinamente condicionaron tanto sus fotografías como su modo de entender el mundo. Tina, como persona comprometida socialmente, fue incapaz de limitarse o crear un arte puro y carente de contenido político, dirigiendo progresivamente su obra hacia un trabajo que reflejaba una sociedad gravemente afectada por la injusticia social. En palabras de Tina Modotti; “La fotografía, por el hecho mismo de que sólo puede ser producida en el presente y basándose en lo que existe objetivamente frente a la cámara, se impone como el medio más satisfactorio de registrar la vida objetiva en todas sus manifestaciones; de allí su valor documental, y si a todo esto se añade sensibilidad y comprensión de asunto y, sobre todo, una clara orientación del lugar que debe tomar en el campo del desarrollo histórico, creo que el resultado es algo digno de ocupar un puesto en la producción social, a la cual todos debemos contribuir “.

Desfile de trabajadores. Fotografía de Tina Modotti.

Para llegar o este punto de reflexión sobre su propia obra y la propia fotografía, como herramienta capaz de mostrar y documentar el mundo bajo un prisma crítico, Tina Modotti vivió intensas experiencias que fueron conformando esa personalidad que nunca pasó desapercibida y esas fuertes convicciones sobre qué papel activo tomar en la vida. Algunos que la conocieron personalmente, la recordaban así: “Uno se sentía inmediatamente atraída por ella, porque era muy comunicativa. Una mujer a la que había que admirar, una mujer que todos querían instantáneamente”. “Quería ver, conocer, comprenderlo todo”, ‘Si te encontrabas con ella por la calle, quizás ni siquiera te llamaba la atención. Pero cuando comenzabas a conversar con ella, cuando expresaba sus pensamientos y sus sentimientos … te cautivaba inmediatamente. Tenía esa capacidad rara, que pocas personas poseen, de encantar a los demás en la conversación”. Con semejante visión ofrecida por sus allegados, nos resulto más fácil asimilar sus variadas y extraordinarias vivencias. Tina Modotti, aunque nació en Udine, situado en el norte de Italia, en 1896, tuvo que emigrar junto a su familia a los Estados Unidos. Desde muy joven, tuvo que hacerse como parte responsable de la economía familiar consiguiendo empleo como costurera. Poco después, se le ofreció la posibilidad de ser modelo, dejando así la costura. Sin embargo, sus inquietudes la llevaron a interesarse por el teatro, y se introdujo en los círculos teatrales amateur de San Francisco. Sus aceptables dotes interpretativas conjugadas con su grácil apariencia la llevarán a Hollywood, donde realizará los largometrajes “The tiger’s coat” y  “I can explain”. Sin embargo, rápidamente se percató que su futuro como actriz se limitaría a permanecer encasillada, como una mero”vamp”, debido a su imagen y a la mirada limitada de la industria Hollywoodiense. A pesar de este fracaso (más personal que profesional) Modotti, por aquél entonces, ya había conocido a su marido, el pintor y bohemio “Robo” junto con el cual se introdujo con fuerza en el mundo del arte y de los intelectuales. A través de la relación con este nuevo grupo de amigos, Tina aprovechó la oportunidad de adquirir una gran capacidad intelectual y crítica. Asimismo, por medio de su amistad y posterior relación sentimental con Edward Weston, aprendió los conocimientos fotográficos. Esta relación fue lo más importante para Tina Modotti en el plano artístico, ya que o través de ello, Tina desarrolló su estilo fotográfico. Weston, uno de los fotógrafos más remarcables de la historia de la fotografía, quedó fuertemente impresionado por lo artista, a la que retrató en numerosas ocasiones. Juntos viajaron o Méjico, lugar que marcaría la trayectoria artística de ambos. Edward Weston era consciente del gran talento de su discípula, y supo prever que ella sería capaz de encontrar su propio camino. Es aquí, en Méjico, donde Tina Modotti,
toma las riendas definitivas de su obra y su posicionamiento político. Aquí, la fotógrafa, conoce un país que durante los años veinte y treinta, vive un rápido proceso de modernización y reconstrucción nacional.

Pobreza y elegancia. Fotografía de Tina Modotti.

Durante su estancia en Méjico, Tina vive de primera mano, el apogeo de los movimientos intelectuales y artísticos del país, claramente marcados por un doble sentido nacional y revolucionario. Si la primera decisión de la pareja Modotti-Weston de ir a México fue tomada por considerar al país como un lugar donde experimentar su arte fotográfico (ya que consideraban que la vida en aquellas tierras era “intensa y dramática”), poco tiempo después, su visión de México pasará o ser más política que estética. Es aquí donde se produce una ruptura clara entre la concepción fotográfica de ambos. Mientras que Edward Weston, seguirá creando una fotografía más abstracta o formal, lo obra de Tina Modoiti se verá reconducida hacia una fotografía basada en la práctica realista y critica, con una finalidad clara que pretende unificar la fotografía y la ideología política. Por aquel entonces, Tina Modotti, con unas ideas socialistas claramente conformadas, conoce a numerosos intelectuales y artistas comprometidos políticamente del país, entre los que destacan Diego Rivera. Siqueiros, Frida Kahlo u Orozco, así como al director de la revista El Machete (revista editada a partir del año 1924 y que pronto se convertiría en vehículo difusor del Partido Comunista), para la que trabajaría asiduamente y en la que publicaría parte de su trabajo.

Manos apoyadas sobre herramienta. Fotografía de Tina Modotti.

La obra de Tina Modotti retrata a la sociedad mejicana del momento, evidenciando los grandes diferencias de clase existentes y las injusticias sociales. En sus retratos se hace potente la estrecha relación que se crea entre el fotógrafo y el fotografiado, provocando de este modo unas poses cercanas y relajadas que nos aportan mucho sobre lo personalidad del retratada. Los pésimas condiciones de las clases más desfavorecidas, como eran lo obrera y lo campesina, ocupan un lugar privilegiado en lo obra de la artista. Así pues, fotografías como Monos de trabajador sosteniendo una pala, no sólo pretenden dar fe de las duras condiciones de la clase trabajadora, sino que ofrecen además una imagen que se convierte en símbolo de la dignidad de su trabajo; o, la elegancia y la pobreza, que se muestra como una evidente crítica hacia los contradicciones del régimen capitalista. Por otra parte, la fotografía de Tina Modotti, no se limita o documentar las duras condiciones de vida de una gran parte de la población del país, sino que además, transforma, mediante algunos de sus imágenes, los objetos fotografiados en iconos de la revolución, como es el caso de Sombrero mejicano con martillo y hoz, uno de sus fotografías más célebres.

Sombrero mejicano con martillo y hoz. Fotografía de Tina Modotti.

El giro definitivo en su vida, marcando el fin de su época dorada fotográfico, ocurre en el año 1929, tras el asesinato de su pareja por aquel entonces, Julio Antonio Mella, dirigente comunista cubano. Tras ser injustamente considerada sospechosa, es expulsada del país. Una nueva etapa comienza en el viejo continente. Su eventual llegada a Moscú, la conducirá posteriormente a enrolarse en las Brigadas Internacionales que combaten en España (donde conocerá, entre otros, a Hemingway y a Robert Capa), manifestando a cada paso, unas convicciones políticas imperturbables. Tras la derrota republicana, Tina Modotti, inicio el periodo más oscuro de su vida. Incapaz de conseguir un visado que le permita la entrada a Méjico, consigue cruzar la frontera ilegalmente junto con un grupo de refugiados provenientes de la guerra civil española. Después de un duro y largo comino, marcado por la muerte de numerosos amigos y compañeros de lucha, será hallada muerta el 5 de enero de 1942, como relatan sus biógrafos, “en extrañas circunstancias”, en el interior de un taxi en la Ciudad de Méjjco. Más allá de su mito, por lo que se recordará o Tina Modotti (no sólo en la historia del arte si no también en la historia de la política), será por su obra fotográfica. Una fotografía, que destaca por su mirada sin artificios; por ser una visión directa de la que acontecía en su presencia y por acentuar el valor documental y político por encima del artístico. Tina Modotti, consciente de las características propias de su obra, reflexiona sobre la misma en su ensayo “Sobre lo fotografía”: “Me considero una fotógrafa y nada más, y si mis fotografías se diferencian de lo generalmente producido en este campo, es que yo precisamente trato de producir, no arte, sino fotografías honradas, sin trucos ni manipulaciones, mientras que lo mayoría de los fotógrafos aún buscan los “efectos artísticos” o la imitación de otros medios de expresión gráfica, de la cual resulta un producto híbrido y que no logra impartir a la obra que producen el rasgo más valioso que debería tener: LA CALIDAD FOTOGRÁFICA”.

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